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LA AVENTURA DE PINOCHO (Influencia Masónica?)



LA AVENTURA DE PINOCHO


La mayoría de los cuentos encierran mensajes ocultos y de algunos de ellos no conocemos sus enseñanzas ni las implicaciones que encierran, que si bien se encaminan a una moral, también implican enseñanzas psicológicas de transformación.

El cuento de “Pinocho” se ha adaptado fácilmente a casi todas las culturas y está impreso en la formación psicológica de muchos seres humanos que, sin embargo, desconocen que fue una creación Masónica.

Para entender el cuento de “Pinocho”, inmortalizado en el cine por Disney, debemos remontarnos a la Italia del siglo XIX y dedicar unas líneas a su autor Carlo Collodi (Carlo Lorenzini) nacido en Florencia en 1826. Influido por los ideales políticos de Giusseppe Mazzini, Collodi plasmó en sus obras la doctrina liberal de este gran líder de la Italia Unificada.

La influencia de Mazzini en los literatos era evidente, ya que este insistía que debían influir filosóficamente en sus lectores, creando conciencias y educando al pueblo. Al igual que muchos literatos, Carlo Collodi ingresó a la Masonería a mediados del siglo XIX.

Esta organización fue otra influencia importante en este autor, y en su obra más notable, "Pinocho", se encuentran interesantes simbolismos de la Orden.
La nueva Italia unificada, al igual que el resto de Europa, tenía una fuerte influencia masónica, dado que sus grandes líderes, Garibaldi y Manzini, además de Carbonarios pertenecían la fraternidad masónica. 

El Papa por fin había sido arrinconado en un pedacito de Italia, el Vaticano, que era lo poco que quedaba de los enormes Estados Pontificios. Sin embargo, aunque la religión Católica estaba siendo atacada, el espíritu de Cristo seguía vigente y, como bien dijo un francmasón italiano, "en aquel tiempo de resurgimiento se sentía la necesidad de conciliar a Cristo y a la Masonería, la iglesia y la sociedad secreta.

En este convulsionado contexto, Collodi escribió "Le avventure de Pinocho", publicado en 1882. Un análisis superficial de la obra nos revela una apología de la educación del pueblo y una denuncia del vicio y la holgazanería.

LA HISTORIA RESUMIDA.

Gepetto había pasado toda su vida deseando un hijo (deseo real), y es por eso que al ver brillar en el cielo la Estrella Azul pidió con todo fervor que su deseo le fuera concedido (contactarse con un nivel superior). Aquella noche, mientras Gepetto dormía, hizo su aparición el Hada Azul y dio la vida al muñeco advirtiéndole que debía portarse bien para llegar a ser un niño de verdad. Para que le aconsejase sobre su comportamiento, nombró a Pepito Grillo como la conciencia de Pinocho.

El muñeco de madera (Gepetto trabaja sobre la madera para hacer sus títeres) que cobraba vida era amoral, tonto y estúpido, carecía de conciencia objetiva, y un personaje secundario (Pepe Grillo) intenta aconsejarlo y convertirse en la voz de su conciencia, si bien externa. 

En la obra original, Pinocho se molesta con su compañero y lo aplasta y mata de un manotazo. 
Detrás de la historia de Pinocho hay "otra" historia, con un profundo contenido iniciático y espiritual que Collodi al igual que otros escritores de cuentos clásicos supo manejar con maestría. 

LOS MENSAJES OCULTOS.

Sabemos que Pinocho fue la creación del Maestro carpintero Gepetto, quien elaboró a partir del leño (la materia prima) una obra de arte. El trabajo fue realizado con un amor tan profundo, que fue canalizado logrando dar vida al muñeco de madera, un hombre de buena madera. La idea básica es independiente a si es piedra o madera. En el sentido alegórico la madera pertenece a un reino superior al mineral.

Pinocho tenía vida pero, sin embargo, carecía de libre albedrío pues estaba dormido. Desconocía el sendero de la virtud y la liberación, pues era un "muerto viviente". Lamentablemente, la mayoría de los seres humanos son como Pinocho, siguen el camino más fácil y no saben que existe algo mejor. En este momento todos somos como Pinocho. 
"La verdad es que hay sólo dos clases de hombres en todo el mundo, los pocos que se han dado ya cuenta del poderoso esquema divino, y la inmensa masa que todavía no lo conoce. Los últimos viven para ellos mismos y están esclavizados por sus pasiones; los primeros viven para Dios y para la evolución, que es Su Voluntad, ya se llamen budistas o indos, musulmanes o cristianos, librepensadores o judíos".
Pinocho es esclavo de sus "yoes" y sus mentiras hacen que le crezca la nariz y más tarde orejas de burro. Es decir, la vida descarriada y la mentira lo llevan a un retroceso, a lo involutivo, donde la nariz que crece representa las ataduras terrenales, la materialidad. (Un agregado facial) 

Una y otra vez Pinocho recoge lo que siembra. Sus malas acciones lo llevan a una vida desgraciada, donde paga con sufrimiento el karma generado. Cuando su vida no podía ser más insoportable, es tragado por una ballena. Este episodio nos recuerda a Jonás, que fue engullido por un pez gigantesco, morando en su interior tres días y tres noches. El interior de la ballena representa el descenso al centro de la Tierra. Es importante recordar las palabras de Mateo 12:40: "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches". El Hijo del Hombre que también -al igual que Pinocho era hijo de un MAESTRO carpintero. 

LA MUERTE MÍSTICA 
A luz de la vela, Pinocho medita sobre su suerte y decide cambiar, dejando atrás su pasado de inconsciencia. Finalmente el muñeco es expulsado por la ballena y sale al mar abierto, actuando el agua como 


elemento purificador, limpiando interna y externamente a Pinocho. Sabemos que cuando alguien es sumergido en una corriente de agua, renace a una vida nueva. Esta costumbre es común a muchos cultos religiosos y sobrevive en nuestros países latinos en el sacramento católico del bautismo. 

Pinocho no sobrevive a la furia del océano y se ahoga. Esta muerte del muñeco es la "muerte mística" del profano al ser iniciado. Este deceso se repite en otros cuentos infantiles (Blanca nieves, la Bella Durmiente, etc.) y es el prólogo de un renacimiento: el nacimiento segundo del cual habla Cristo en Juan 3:3-10: "De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios ( ... ) el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".

Al volver a la vida, Pinocho pasa a un estado superior. Como hemos notado, en el masón: Walt Disney. Éste respetó la esencia del cuento, pero transformó a Pinocho en un muñeco más querible que el descrito por su autor en 1882. 

Vale la pena volver a ver "Pinocho" y descubrir el maravilloso contenido espiritual de sus locas aventuras. Los cabalistas dicen que Jonás era un sacerdote escapado del templo donde se veneraba la paloma, por haber intentado abolir la idolatría y establecer el culto monoteísta. Que sus perseguidores le prendieron cerca de Jaffa y lo encerraron en una celda carcelaria del templo de Dagon, cuya figura de hombre pez dio origen a la leyenda". Y Véase el evangelio apócrifo "Historia árabe de José el carpintero". Esos "tres días y tres noches" son los que permaneció Cristo en el sepulcro y luego resucitó.

La ballena, furiosa, se abalanzó sobre los fugitivos destrozando la balsa de un coletazo. Gepetto estaba demasiado fatigado para nadar, y pidió a Pinocho que se salvara él solo. El muñeco de madera llevó a su padre hasta la orilla, consiguiendo salvarle a cambio de su propia vida. Mientras Gepetto lloraba la muerte de Pinocho, se apareció el Hada Azul y recompensó el heroísmo del muñeco devolviéndole la vida y transformándolo en un niño de verdad. 


Tomado de la revista FilosóficaVirtual: ORDO AB CHAO

Del Or.'. de Villahermosa Tabasco  


La Escalera de Caracol

"LA LEYENDA DE LA ESCALERA DE CARACOL"

En el Primer Libro de los Reyes (VI. 8) dice así: "La entrada que conducía a la cámara del medio estaba situada en el lado derecho del Templo: y tenia acceso por medio de escaleras de caracol a la cámara del medio, y de ésta comunicaba a la tercera." De esta circunstancia los Masones del siglo pasado, adoptaron el símbolo de la escalera de caracol, y lo introdujeron en el grado del Compañero Masón.

Las gradas de la escalera de caracol comienzan en el pórtico del templo; es decir, en la entrada exacta. Además, no hay cosa más indudable en la ciencia del simbolismo Masónico, que el hecho de que el Templo era la personificación del mundo purificado por el Shekinah, o Presencia Divina.

El mundo profano se encuentra fuera del Templo; el mundo del iniciado existe dentro de sus sagrados muros. El penetrar en el Templo; tener acceso al pórtico, el hacerse Masón, así como el nacer en el mundo de la luz Masónica, son sinónimos y términos convertibles. Y así es como da principio el simbolismo de la escalera de caracol.

Desde el momento en que el Aprendiz cruza el pórtico del Templo, ha dado principio a su vida Masónica. Pero el primer grado de la Masonería, así como los misterios inferiores de los sistemas antiguos de iniciación, son únicamente una preparación y purificación para algo superior. El Aprendiz iniciado hace el papel de un niño en la Masonería. Las lecciones que recibe son dadas solamente para purificar su corazón y prepararle para esa iluminación mental que debe otorgarse en los siguientes pasos que deberá dar.

Lo mismo sucede con el Compañero Masón, y como el grado es emblemático de la juventud, por la misma razón es en el que principia su educación intelectual. Por esta razón, aquí, en el lugar preciso en que se separa el pórtico a la entrada del santuario, es el mismo en que termina su juventud y da principio su edad viril, y en cuyo sitio aparece ante sus ojos la espaciosa escalera, que con su presencia lo invita, como en efecto es así, a ascenderla. Esta, como el símbolo de la disciplina e instrucción, le demuestra que ahí debe dar principio su labor Masónica.

Las escaleras dan principio después de que el candidato ha penetrado el dintel del pórtico, que se encuentra entre las columnas de la fuerza y la fundación o estabilidad. Estos son los símbolos significativos que le demuestran, que tan pronto como han pasado los años de la juventud insensata, ha comenzado su etapa de la fuerza y dignidad como hombre. Entonces, la difícil tarea de su mejoramiento es el primer deber que se presenta ante él.

Deberá tener en cuenta que no puede tan solo permanecer, si es que se considera digno de su vocación; su destino como ser inmortal le obliga a ascender, grada por grada, hasta que ha alcanzado la cima, en donde le esperan los tesoros del conocimiento.

El número de estas gradas en todos los sistemas ha sido impar. Vitruvio observa --y la coincidencia es a la menos curiosa-- que en los templos antiguos se ascendía siempre por un número de gradas impar; y asigna como razón, que, comenzando el ascenso con el pié derecho en el descanso, los que asistían a la ceremonia, sabían que al penetrar en el Templo daban el primer paso con el mismo, cosa que era considerada como un pronóstico o augurio fortuito y feliz.

Tengamos en cuenta que el simbolismo de los números fue tomado por los Masones de Pitágoras, en cuyo sistema de filosofía desempeña un papel muy importante, y en el que los números impares se consideraban como más perfectos que los números pares. Por cuya razón, en todo el sistema Masónico, encontramos la preeminencia de los números impares, tales como tres, cinco, siete, nueve, quince, y veintisiete, en el que todos son símbolos importantes; y raras veces encontramos referencia al dos, cuatro, seis, ocho o diez. El número impar de las gradas era en consecuencia designado para simbolizar la idea de perfección, objetivo fundamental que pretende alcanzar el aspirante.

El número particular de las gradas ha variado a través del tiempo.. En tableros hallados y correspondientes al siglo XVIII, en los que se delinean únicamente cinco escalones, así como en otros alcanzan el número de siete. Las lecturas Prestonianas, que se practicaban en Inglaterra desde los principios de este siglo, dan por número total el de treinta y ocho, divididas en series de una, tres, cinco, siete, nueve y once. El error de formar un número par, que fue la violación del principio Pitagórico en los números impares por ser el símbolo de la perfección, fue corregido en los escritos de Hemming, y adoptado en la unión de las dos Grandes Logias de Inglaterra, suprimiendo el número once, el que era también inadmisible por presentar un carácter de origen sectario en toda su interpretación.

En Estados Unidos de América el número fue reducido todavía más, hasta el número de quince, dividido en tres, series de tres, cinco y siete. Se podrá adoptar esta división Americana en la explicación del simbolismo; pues, después de todo, el número particular de las gradas, o el método peculiar de su división en series, no afectará de ningún modo el simbolismo general de toda la leyenda.

El candidato, en el segundo grado de la Masonería, representa al hombre que emprende el viaje de la vida, con el propósito ante todo, de su mejoramiento, lo que debe considerarse como lo más trascendente de su condición masónica. Para la ejecución fiel de esta obligación, hay una recompensa, que consiste en el desarrollo de todas sus facultades intelectuales, es decir, la elevación moral y espiritual de su carácter, y la adquisición de la verdad y la ciencia.

Además, la adquisición moral e intelectual de esta condición, se supone que también es la elevación del carácter, el cambio de una vida inferior a una superior, y el encuentro y realización de las dificultades y trabajos, por medio de una instrucción elemental, hasta el logro del conocimiento fecundo de la ciencia.

Esto se simboliza admirablemente por medio de la escalera de caracol, en cuyo descanso permanece el neófito dispuesto a ascender la escarpada y penosa pendiente, encontrando en su cima "ese jeroglífico radiante que nadie, sino solo el Artífice, ha contemplado jamás," como el emblema de la verdad divina. Y en esto, ha dicho un escritor distinguido que "las gradas, lo mismo que todos los símbolos Masónicos, son ilustrativos de la disciplina y la doctrina, así como de las ciencias naturales, las matemáticas y metafísicas y por lo mismo, nos proporcionan un espacio inmenso para la investigación moral y especulativa."

El candidato, estimulado por el amor de la virtud y el deseo del conocimiento, y por otra parte, ansioso de lograr la recompensa de la verdad que se encuentra a un paso de él, comienza desde luego el penoso ascenso. A cada paso, se detiene con el fin de adquirir instrucción del simbolismo que presentan a su vista estas divisiones, y el que llama su atención.

La primera vez que interrumpe su marcha, se le instruye en la organización singular de la Orden, de la que se ha convertido en su discípulo. Pero la información que adquiere esta vez, si la comprende en su sentido literal, simple y sin disfraz, es infructífera, e indigna de su labor. La posición de los funcionarios que gobiernan, y los nombres de los grados que constituyen la Institución, no pueden proporcionarle ningún conocimiento que no ha sido antes del dominio de él. Por lo mismo, debemos considerar la significación simbólica de estas alusiones, para cualquier valor que pueda atribuirse a esta parte de la ceremonia.

La referencia a la organización de la Institución Masónica se designa con el fin de recordar al aspirante la inserción del hombre en la sociedad, y el desarrollo del estado social que proviene de la grandeza y poder de la naturaleza. De este modo se le recuerda entonces, al principio de su tránsito, de los beneficios que resultan con la civilización, y de los frutos de virtud y ciencia que se obtienen de esa condición. La Masonería misma es el resultado de la civilización; por cuya razón, su existencia ha sido uno de los medios más importantes de diseminar esa condición con el género humano.

Todos los monumentos de la antigüedad que aun se conservan a pesar de la destrucción del tiempo, contribuyen como prueba evidente de que el hombre, tan pronto como saliese del estado salvaje, comenzó con la organización de los misterios religiosos, y como movido por un instinto divino, determinó la separación de las cosas sagradas de las profanas. En el estado de civilización, surgió la invención de la arquitectura como el medio de proveer las habitaciones convenientes y necesarias para la protección contra las inclemencias de los elementos, y variación de las estaciones, así como el conocimiento de todas las artes y sus relaciones con la mecánica; y finalmente la geometría, como la ciencia necesaria para facilitar a los que cultivaron la tierra, los medios de medir y determinar los límites de sus posesiones.

Todas estas cosas se determinan como las características peculiares de una Masonería Ideal, sin embargo, pueden muy bien considerarse como representativas de la civilización, las primeras tienen la misma relación para el mundo profano, del mismo modo que las últimas para el estado salvaje. Y como es natural, vemos la propiedad y resultado del simbolismo, comenzando por el progreso del aspirante, que asciende rápidamente en el cultivo de la ciencia y la investigación de la verdad. Tales circunstancias crean en su mente el entendimiento real de esa condición para la civilización y unión social con la humanidad, como preparación necesarias para obtener estos fines.

Al aludir a los dignatarios de la Logia, así como a los grados de la Masonería como elementos explicativos de la organización de nuestra sociedad, delineamos en nuestro lenguaje simbólico la historia de la organización de la sociedad.

Después, el candidato, al mismo tiempo que adelanta en sus estudios, se le invita a contemplar otra serie de instrucciones. Los sentidos humanos, como son los conductores más apropiados, y por los cuales recibimos nuestras ideas y todas nuestras impresiones, así como la percepción, y los cuales, por la misma razón, constituyen las fuentes más importantes de nuestro entendimiento, se refieren en este caso como el símbolo del desarrollo intelectual. La arquitectura, como una de las artes más importantes que proporcionan el bienestar de la humanidad, se alude también en este caso, no solamente por razón de estar sumamente relacionada con la institución práctica de la Masonería, sino también como la representante de todas las artes útiles. Al detenerse por segunda vez, en el 'ascenso de la escalera de caracol, se le recuerda al aspirante la necesidad de cultivar conocimientos prácticos.

Después, las instrucciones que ha recibido hasta entonces, se refieren a su condición en la sociedad, como miembro de ese gran convenio social, así como los medios de llegar a ser, por medio del conocimiento de las artes de la vida práctica, un miembro necesario y útil para la sociedad.

Su lema será el de alcanzar el lugar "Excelso." Debe proseguir y continuar hacia adelante. Las gradas permanecen aun ante su vista; no se ha llegado aun a la cima, y por lo mismo quedan aun cúmulos de conocimiento que deben investigarse, pues de lo contrario no se obtendrá la recompensa, ni jamás podrá llegar hasta la cámara del medio, que es el sitio donde creemos que se encuentra la verdad.

En su tercera pausa, llega al fin, al punto en donde se le explica el sistema entero de la ciencia humana. Los símbolos, como sabemos, son de por si arbitrarios y de significación convencional. El conocimiento absoluto de la ciencia humana, podría muy bien simbolizarse de la misma manera, por medio de otros signos o serie de doctrinas, del mismo modo que lo hace por medio de las siete artes y ciencias liberales.

Pero la Masonería es la institución más antigua del mundo; y esta selección de las artes y ciencias liberales como símbolo de la realización de la sabiduría humana, es una de las evidencias más fecundas que tenemos de su antigüedad.

Durante el siglo VII, y luego por largo tiempo, todo lo que constituía la instrucción, a la que se limitaba la enseñanza de los colegios más eminentes y de los más distinguidos filósofos, se componía de lo que se llamaba entonces las ciencias y artes liberales, consistía de dos ramas, el trivium y el quadrivium. El trivium incluía la gramática, retórica y lógica; el quadrivium comprendía la aritmética, geometría, música y la astronomía.

"Estas siete eminencias," dice Enfield, se suponía que constituyan toda la ciencia universal. Aquél que era experto en estas materias, era de suponérsele que no necesitaba instructor alguno que le explicase alguno de los libros, o que resolviese cualquiera cuestión que estuviese comprendida dentro de los limites de la razón humana; y en consecuencia, el conocimiento del trivium le proporcionaba la clave de todos los conocimientos y el lenguaje, a la vez que el quadrivium, le revelaba manifiestamente las leyes secretas de la naturaleza."

En la época, dice el mismo escritor, en que había muy pocos instruidos en el trivium, y que muy pocos estudiaban el quadrivium, para ser maestros de ambas era suficiente completar el carácter de filósofo. Por consiguiente, la conveniencia de adoptar las siete artes y ciencias liberales como el símbolo de la realización de los conocimientos humanos, es aparente. El candidato, habiendo llegado a este punto, se supone que ha realizado efectivamente la empresa a que había dado principio, y que habiendo alcanzado el último escalón, se encuentra ahora expedito para aceptar la fertilidad completa de los conocimientos humanos.

Por consiguiente, ya nos hemos enterado, hasta donde ha sido posible de la verdadera significación del simbolismo de la escalera de caracol. Esta, representa el progreso de una inteligencia investigadora, con las penalidades y trabajos del cultivo intelectual y del estudio, así como la adquisición preparatoria de toda la ciencia humana, que es como el paso preliminar hacia la adquisición de la verdad divina, la cual, debe recordarse siempre, se simboliza en la Masonería por la Palabra.

Hagamos alusión a al simbolismo de los números, el que ha sido presentado por primera vez a la consideración del discípulo Masón en la leyenda de las escaleras de caracol. La teoría de los números, así como los símbolos de ciertas cualidades, fueron tomados originalmente por los Masones, de la escuela de Pitágoras. Por lo mismo, será imposible desarrollar esta doctrina, en su entera magnitud, porque el simbolismo numérico de la Masonería constituiría en si, materiales para un amplio estudio.

Será suficiente advertir el hecho, de que, el número total de las gradas, que en el sistema Americano, consta por todo de quince, es un símbolo significativo. Porque, el número quince era el número sagrado entre los Orientales, por la razón de que las letras del nombre sagrado JAH, se encontraban en su valor numérico, equivalente al número quince; y de aquí proviene la cantidad y figura en que se encuentran los nueve dígitos, combinados de tal manera, que hace la cantidad de quince, ya sea que se agreguen entre si, perpendicular, horizontal o diagonalmente, y constituía uno de sus más sagrados talismanes. Así es que, las quince gradas que se encuentran en la escalera de caracol son simbólicos del nombre de Dios.

Pero no es eso todo. Recordemos que se prometió una recompensa por todo este penoso ascenso de la escalera de caracol. Pues, bien, ¿Cuál es el jornal del Masón Especulativo? No es el dinero, no es el maíz, no es el vino, ni tampoco el aceite.. Todas estas cosas son, únicamente símbolos. Su jornal constituye la Verdad, es decir, la aproximación a ella, la cual será la más conveniente al grado en el que ha sido iniciado.

Es uno de los simbolismos más hermosos, pero al mismo tiempo el de sus doctrinas más abstrusas de la ciencia del simbolismo Masónico en las que el Masón debe investigar siempre la verdad, pero que no podrá encontrar jamás. Pues esta verdad divina, que es el objeto de todas sus labores, se simboliza por la palabra, por la cual todos sabemos que puede obtener únicamente un substituto; y ésta, está designada para enseñar la lección necesaria, aunque humillante, de que el conocimiento de la naturaleza de Dios, y la relación del hombre hacia él, cuyo conocimiento constituye la verdad divina, nunca podrá adquirirse en esta vida.

Solamente cuando los portales de la tumba se abren ante nosotros y nos permiten entrar a una vida más perfecta, es cuando obtenemos ese conocimiento. "Feliz el hombre," dice el padre del poema lírico, "que desciende a esta oquedad de la tierra, habiendo contemplado estos misterios; porque conoce el fin, y conoce el origen de la vida."

Es entonces como símbolo, y como símbolo únicamente, es como debemos estudiar esta hermosa leyenda de la escalera de caracol. Si tratamos de adoptarla como hecho histórico, la absurdidad de sus detalles nos causaría asombro, o los juzgaríamos como una bobería, que era objeto de nuestra contemplación, y los hombres sabios se fijarían en nosotros y nos mirarían con desdén y conmiseración, ante nuestra credulidad. Así es que sus inventores no tuvieron el más mínimo deseo de imponérnosla como una satisfacción a nuestras extravagancias, sino al contrario, nos la ofrecieron como un gran mito filosófico; ellos no supusieron por un momento, que nosotros pasaríamos desapercibidas sus enseñanzas morales y sublimes, para aceptar la alegoría como una narración histórica sin significación, irreconciliable enteramente con los datos de las Escrituras, y opuesta por todos los principios de la probabilidad.

El suponer, por ejemplo que ochenta mil trabajadores se pagaban semanalmente dentro de los precintos limitados de las cámaras del Templo, es simplemente suponer una absurdidad. Pero el creer que toda esta representación pintoresca del ascenso por la escala de caracol hasta el lugar en donde se reciben las remuneraciones por los trabajos, era la alegría que nos enseña el ascenso de la inteligencia del lugar de la ignorancia. No cabe duda que por medio de todas las penalidades del estudio y las dificultades para lograr ese conocimiento, recibiendo un poco aquí y más allá otro poco, almacenando siempre algo en la acumulación de nuestros conocimientos e ideas a cada paso que nos es dado avanzar, hasta que, en la cámara del medio de la vida, --en la plenitud perfecta de la virilidad-- se obtiene la recompensa. Y la inteligencia purificada y elevada se reviste con la recompensa de la instrucción de la manera de buscar a Dios y la verdad de Dios; o lo que es lo mismo, creer esto es creer y conocer el verdadero designio de la Masonería Ideal, cuyo único designio la hace digno de los buenos o del estudio de los sabios.

Tengamos en cuenta, en esta leyenda de la escalera de caracol, que si bien sus detalles históricos son estériles, sus símbolos y alegorías son fértiles y de instrucción fecunda.


Simbolización o especulación del Salmo 33

Como todas las instituciones religiosas que nacieron en el seno de las primeras generaciones, la Ord.'. Mas.'. tiene una teoría misteriológica que se formó en la impresión que el hombre recibió al salir de su estado salvaje. Todo lo que apareció ante sus ojos fue para él un motivo de asombro, o de temor, el día, la noche, la luz, la oscuridad, el frío, el calor, el gran estruendo de los truenos, la luminosidad y viveza del rayo, la lluvia, en fin, todos los fenómenos a que está sujeta la naturaleza y el velo que cubría toda la Creación, alarmaron su imaginación y humillaron su inteligencia; pero su genio, que tenía el instinto de la verdad suprema, reconoció un Ser soberano, todo fuerza, todo inteligencia que regía el mundo y que se ha reservado para sí el secreto de su Obra.

El hombre buscó entonces un lugar adecuado para rendirle culto y encontró la piedra, una alta piedra, donde se inclinó para rendir culto a Dios y a todo lo que era superior a su entendimiento o a su razón; ante esa piedra alta, Ara o altar.

Así pues, en nuestra Cer.'. de Inic.'., el primer acto que hacemos al ingresar al Temp. Es doblar nuestras rodillas y humillar la cabeza en señal de respeto y admiración al Gran Hacedor, mientras el V.'. M.'. implora por nosotros para que nos de fuerza y vigor para resistir las pruebas.

Esta Ara está representada en los Templos del Rito Esc.'. A.'. y A.'. por una figura prismática, triangular, iluminada por tres antorchas sobre CCol.'. colocadas en tal forma que solo una de ellas ilumina hacia el norte que es el lugar en que el H.'. Apd.'. debe ocupar, por no encontrarse en capacidad para recibir toda la luz que imprime nuestra Orden.
Estas tres luces representan al Sol, a la Luna y al V.'. M.'., simbolizados así porque del mismo modo que el Sol ilumina de día y la Luna de noche, el V.'. M.'. debe esforzarse para alumbrar con su sapiencia, la inteligencia de sus HH.'. y con su ejemplo virtuoso y noble, la espiritualidad de los demás.

En el orden filosófico, esta antorcha no debe ser interpretada en el sentido material de la presencia del hombre sino en la más elevada representación de la Divinidad que se halla simbolizada en la Estrella Flamígera de cinco puntas o, lo que es lo mismo, el hombre intelectual o espiritual, o de otro modo la Razón Humana brillando como un Astro guía; indicando que esa Divinidad, espíritu ideal e intangible, es el que constantemente debe guiar los sentimientos de todos los hombres en su constante lucha hacia su más grande perfección.
Las CCol.'. que sostienen las antorchas pertenecen, o representan, las tres grandes culturas de la antigua Grecia y son la Col.'. Dórica, que representa la Fuerza y corresponde al Apd.'., la Col.'. Jónica que representa la Inteligencia y pertenece al Comp.'. y la Col.'. Corintia, que representa el Arte y la Belleza y pertenece a los Maest.'.

Se ve enseguida sobre el Ara una hermosa alegoría, la formada por la Biblia, el Compás y la Escuadra.

El simbolismo de estos tres elementos se explica de la siguiente forma: Considerada la logia como el Universo, teniendo como techo el cielo estrellado y como límites el espacio abierto, el Ara debe entenderse como un punto que constantemente se repite en el Universo, y que debe ser el lugar sagrado para el hombre, para introspección de sí mismo, la observación de sus propias cualidades y defectos y la veneración más amplia de un “Todo”, tributada de la manera más excelsa y sublime.

En otras palabras: El Ara tiene por base la Tierra, significándonos que debemos elevarnos de la materia para alcanzar la luz por medio de una vida espiritual, es decir, representa el punto de partida para adquirir nuestra propia conciencia y el conocimiento amplio de la Fuerza Suprema, del Dios indefinible, de la Inteligencia que rige el equilibrio universal, o lo que es lo mismo, llegar al convencimiento moral que Dios existe como fuente perpetua de vida y como el Bien Supremo que guía nuestro espíritu hacia la confraternidad humana.

Es por ello que algunas religiones dicen que Dios está en todas partes, y la Mas.'. con el Ara, indica que el hombre, donde quiera que se halle y cualesquiera que sea su situación y sus actividades, no debe dejar oscurecer su conciencia en la malicia, el error y el vicio, sino que iluminada por las antorchas de la Fuerza, la Inteligencia y la Belleza debe consagrarla (su conciencia) en homenaje a ese “Todo” para el mayor bien de sus semejantes.

La BIBLIA se coloca sobre el Ara, en nuestro medio, por estar previsto en nuestros Antiguos Linderos que sobre el Ara debe colocarse el libro que exprese los fundamentos de la religión dominante del país en donde se trabaja. Así en los países orientales se encuentra El Corán para los mahometanos; los Siete Libros Sagrados para los hindúes, o los libros de Confucio para el pueblo chino; y en los países occidentales la Biblia. Es necesario expresar que la Mas.'. no es una religión en sentido vulgar de la palabra, pero no podemos dejar de comprender que un hombre sin principios básicos, sin bases morales que obedecer o que seguir, será incapaz de comprender todo el ideal y toda la belleza que encierra la bondad del concepto divino de los masones y, por lo tanto, incapaz, así mismo, de ser un positivo militante de nuestra Orden Mas.'., ya que ella se preocupa por hacer más comprensiva y más amplia la interpretación de esa bondad, por medio de buenas obras.

El COMPAS es otro de los atributos con que se representa a la Divinidad; llamémosle así, y se explica indicando que el vértice del mismo es alegórico del ojo de Argos, de la Divinidad que todo lo ve, y sus ramas la claridad o los efluvios que constantemente se derraman sobre el hombre o la materia, que en este caso está representada por la Escuadra y, es por ello que, en el Prim.'. Grd.'. se ve que la Escuadra está sobre el Compás, manifestando así que el hombre no venciendo aún su Yo material, invadido por el error y por el prejuicio, no puede recibir por completo esas emanaciones de la Divinidad, hasta que su propio esfuerzo por vencer sus pasiones y sus vicios, mediante una voluntad firme e incontrastable se lo permita. Sabido es que el Compás es usado como símbolo de perfección en las artes, ya que de él surgen las más complicadas figuras, todas ellas perfectas y obedeciendo a un centro común, y de ese mismo modo se pretende explicar que la Divinidad, foco central de toda belleza e inspiración, derrama sobre los hombres sus dones por igual.

LA ESCUADRA, a su vez, representa otra interpretación que es la siguiente: Vemos que el Prim.'. Vig.'. tiene como atributo de su cargo el nivel para manifestar que el hombre debe nivelar sus actos, es una incesante perfección; y el Seg.'. vig.'., a su vez, tiene como atributo la Plomada para representar la rectitud de todo proceder. Unidos estos dos atributos, el nivel en su posición horizontal y la plomada en su posición vertical, se encuentra el nacimiento de la Escuadra, y nos da la interpretación de que el hombre debe hacer un sabio uso de sus deberes y derechos, procurando que ellos no vayan a transgredir los derechos de los demás, sino buscando un punto de apoyo común como el vértice de una escuadra para realizar la perfecta armonía y la unión entre todos los HH.'.

Ahora bien: La Biblia no está abierta en un punto cualquiera, indeterminado y sin importancia, ni se abre en una página que encierra una simbología más. El Compás, emblema de justicia e igualdad y la Escuadra, símbolo venerado de la rectitud que estamos obligados a imprimir a todos nuestros actos, beben la luz y la esparcen por sobre todos los HH.'. presentes y por sobre el universo entero, en uno de los más hermosos cánticos de David, en aquel que se rinde tributo y homenaje a la fraternidad humana, en el Salmo 133, que reza así:

(1) MIRAD CUAN BUENO Y CUAN DELICIOSO ES HABITAR LOS HH.'. IGUALMENTE EN UNO.

(2) ES COMO EL BUEN ÓLEO SOBRE LA CABEZA, EL CUAL DESCIENDE SOBRE LA BARBA DE AARÓN Y BAJA HASTA EL BORDE DE SUS VESTIDURAS.

(3) ES COMO EL ROCÍO DE HERMÓN, QUE DESCIENDE SOBRE LOS MONTES DE SIÓN, PORQUE AHÍ ENVÍA JEHOVÁ BENDICIÓN Y VIDA ETERNA”.

Veamos como –al igual que todo en la maravillosa arquitectura de la Mas.'. esotérica- este cántico contiene para nosotros infinidad de símbolos: hasta en su estructura misma. Desde luego reparemos que son tres estrofas o versos. Tres, el número básico del Apd.'.. Es el número de preguntas cuyas respuestas hube de dar en el C.'. de Ref.'., formando así el simbólico testamento que precede a la Inic.'.

En cuanto a la interpretación de cada una de estas estrofas, ofrece en sí el mismo aspecto que los grad.'. simb.'.. La primera de ellas, sencilla, de fácil alcance, es como la labor inicial que corresponde al 1° Grd.'.; las otras dos ya puesto en la tarea especulativa, solo puede alcanzarlas el Apz.'. mediante la investigación y el examen paciente y cuidadoso.

Hemos visto que el primer versículo dice:

“MIRAD CUAN BUENO Y CUAN DELICIOSO ES HABITAR LOS HH.'. IGUALMENTE EN UNO”

Esto no es otra cosa que un hermoso y excelso canto a la Frat.'. humana, que practicada de corazón, como que por nuestra propia voluntad nos impusimos el deber de hacerlo cuando fuimos admitidos en la Ord.'., es la base de la armonía y de la igualdad entre los humanos. Nosotros laboramos por esta Frat.'. en la quiera reserva de nuestros TTall.'. y en homenaje a ella levantamos Temp.'. a la Virt.'., según dice nuestro Catecismo y cavamos pozos para el vicio. Pero, aún más, este ideal Mas.'. lo llevamos con nos.'. al despedirnos en la Cad.'. de Unión, pues, cual apóstoles de una religión perfecta, profunda y humana, puesto que carece de normas intangibles, de castas y de distingos, procuramos implantar estos principios Frat.'., igualitarios en el mundo profano.- Mientras haya egoísmo, tiranía, mezquindad sobre la faz de la tierra, los TTall.'. Mas.'. serán la llama de ese ideal fraterno y será nuest.'. deber, como custodios y herederos de esta llama, velar porque ella crezca más y más, en vez de extinguirse. Y cuando llegue el día de la Libertad Universal, aquel en que los hombres arrojen las cadenas de la maldad, de la ignorancia, del fanatismo y derriben las barreras del egoísmo y de los dogmas, tendiéndose fraternalmente los brazos, nuestra Ord.'. será más grande y poderosa
.
Dice la segunda estrofa del Salmo que la Frat.'.:

“ES COMO EL BUEN ÓLEO SOBRE LA CABEZA, EL CUAL DESCIENDE SOBRE LA BARBA DE AARÓN Y BAJA HASTA EL BORDE SUS VESTIDURAS”

Antes de empezar alguna investigación ya podemos desprender la calidad del elogio si recordamos que los aceites aromáticos eran usados por los sacerdotes y oficiantes del pueblo de Israel como señal especial o atributo de distinción en las más altas ceremonias religiosas. Así desprendemos que las numerosas citas que hacen los primeros cinco libros de la Biblia, cuyo origen se atribuye a Moisés. Comparar, pues, la Frat.'. humana con estos deliciosos ungüentos es, por consecuencia, que equipararla casi a un atributo concerniente a la Divinidad, si, esta comparación, como vemos, fluye de la Biblia misma. Pero esto no solo satisface a nuestra sed de investigación. Hemos leído que el buen Óleo desciende sobre la barba de Aarón y baja hasta el borde de sus vestiduras. Podemos preguntar: ¿Por qué cita a Aarón? He aquí una fuente de estudio que permite desprender numerosos símbolos. Encontramos el nombre de Aarón por primera vez en el vers. XIV del cap. IV del Éxodo. JHV ha encomendado a Moisés que saque a su pueblo del dominio del Faraón y de los egipcios, gente no iniciada en su creencia, que lo persigue y lo tiene esclavo. Al excusarse Moisés por su incapacidad de lenguaje, JHV le contesta:

“No conozco yo a tu hermano Aarón, levita y que él hablará... el hablará por ti al pueblo y él será a ti en lugar de boca; pondré yo en él sabiduría y tú serás en lugar de DIOS”

En el capítulo VI del mismo libro, se demuestra cuidadosamente que Moisés y Aarón son HH.'.
Los 40 Caps. del Éxodo, todos los del Levítico y los 20 primeros del Libro de los Números, nos muestran como Moisés fue el símbolo, el intermediario visible entre JHV y Aarón; y cómo fue éste último el que condujo al pueblo de Israel, como un sacerdote, un jefe y un Herm.'. durante la fuga de los dominios del Faraón, en el Paso del Mar Rojo, y en el vivir errabundo a través del desierto. Como solo Aarón y los oficiantes por él iniciados, pudieron tener acceso al Tabernáculo o Templo portátil y de que manera la Ley fue transmitida por su intermedio.

En el Cap. VIII del Levítico se detalla la consagración de Aarón y de sus hijos, discípulos, y se les entrega, como custodios y oficiantes, el Templo. En el Libro 4° de Moisés, llamado comúnmente De los Números, encontramos –versículo 1° y siguientes del Cap. XVIII- la nueva misión que Jehová encomienda a Aarón, a quien dice:

“Y a tus HH.'. también hazlos llegar a ti y júntense conmigo... y guardarán lo que tú ordenares y el cargo del todo el tabernáculo, más no sé lleguen a los vasos sagrados” más adelante agrega:
“... se juntarán pues, contigo y tendrán el cargo del testimonio en todo el servicio del tabernáculo; ningún extraño se ha de llegar a ÉL”

Y finalmente:
“y el extraño que llegara morirá”
Es, en fin, incontable el número de r3eferencias que se hacen en torno a nuestro personaje en estos tres libros bíblicos, para demostrar que es el jefe de los elegidos. Y finalmente, cuando Jehová hace morir a Aarón sobre la cumbre del monte Hor, cuida primero de que éste (Aarón) sea desnudado a fin de investir con las mismas vestiduras a Eleazar (Lib. de los Números Cap. XX Vers. 23).

Ahora, ¿qué podemos desprender de todo esto? Especulemos: ¿No es acaso el Ven.'. Maest.'. de una logia, como Aarón, Hermano y oficiante al propio tiempo...? La cabeza de Aarón es también la de la logia, las vestiduras, los HH.'. que la componen; el todo, la frat.'. perfecta. Si reemplazamos el nombre de JHV por el de nuestro símbolo G.'. A.'. D.'. U.'., Moisés, conductor de todo el pueblo elegido, es la Gran Log.'., el más alto poder Mas.'., que tiene el deber de apartar a su pueblo de la esclavitud y conducirlo en la huída: esclavitud de la ignorancia, de los prejuicios profanos, huída de los vicios, de los defectos e imperfecciones. El Gran Maest.'. no puede, como no pudo Moisés por sí solo, realizar su tarea. Y he aquí que el G.'. A.'. D.'. U.'. le ha dado un hermano, un Aarón en cada Tall.'., para que hable por él al pueblo masónico, lo guíe y lo dirija (o sea los VV.'. MM.'.).

Moisés es más poderoso que Aarón, es en lugar de Dios en la tierra, pero los vínculos de ambos son equitativos y perfectos: nacieron HH.'.. Aarón tiene la custodia del Templo, pero la comparte con sus HH.'. iniciados, los demás sacerdotes; como el, Aarón, el V.'. M.'. comparte los Trab.'. Mas.'. con todos los HH.'.

Mucho más clara es aún la simbología cuando se habla de que “EL EXTRAÑO MORIRA”. En efecto: ¿puede un extraño entrar en una Log.'. Reg.'. y Perf.'.? ¿No muere el profano en el gabinet.'. de ref.'. antes de ser admitido en nuest.'. trab.'.? o ¿no es, acaso, un símbolo de muerte la oscuridad absoluta, la carencia de luz que precede a la Inic.'.? Y no es también, un ser nuevo, con vida espiritual y con edad simbólicamente nuevas, el que nace a la luz Mas.'. al recibirla durante la ceremonia en que es admitido en nuest.'. Ord.'.? La Vara, que de la piedra desértica hizo brotar purísimo raudal, nos recuerda la espada con que al consagrarnos el V.'. M.'. hace manar de la piedra estéril, que era nuestro espíritu antes de recibir la luz, un manantial de ideas sublimes, de buenas acciones, de firmes propósitos de perfeccionamiento. Y, por fin, la muerte misma de Aarón, la forma en que la Biblia cuida de establecer que, llegado a su fin, se invistió con sus mismas vestiduras a Eleazar, casi una reencarnación del Pontífice, ¿no guarda, así mismo, estrecha relación con el sentido eterno, sin solución de continuidad que sabemos que posee la Mas.'. Univ.'.?

Y llegamos a la tercera y última de estas estrofas, a aquella que piensa que la Frat.'.:

“ES COMO EL ROCÍO DE HERMÓN, QUE DESCIENDE SOBRE LOS MONTES DE SIÓN, PORQUE AHÍ ENVÍA JEHOVÁ BENDICIÓN Y VIDA ETERNA”.

El Deuteronomio, ese libro bíblico que, después de mostrarnos los padecimientos del pueblo de JHV en la desolada península sanaítica, nos relata las guerras triunfales de este pueblo para conquistar la tierra prometida, la tierra de las Doce Tribus, de los Jueces, en fin, el Reino de Sión; el Deuteronomio, decíamos, nos habla por primera vez de Hermón. Como cumbre de sus victorias después de tomar Hesbón, y Basán, y la tierra toda del Rey Og y del Rey Argob, los dominios de Moab y muchos campos y ciudades y valles que con toda profusión se enumeran, los guerreros de Israel llegan al monte más alto de toda la región conquistada; monte que los Sidoneos llamaron Siriós y los Amerrheos Senir.

Dominan, desde él, todo el futuro reino de promisión y de paz y dan a esta montaña, la más alta de todas, el nombre de Hermón. Numerosas referencias hace después la Biblia sobre ella, a sus pies librarónse triunfales batallas y se celebró más de una grandiosa festividad, si según los libros nos atenemos a los libros de Josué, de Samuel, de los Reyes y Crónicas. David la amó tanto porqué fue testigo de su épica victoria sobre el gigante Goliat.

Ahora bien, la altitud geográfica, su elevación sobre la comarca que domina, todas las circunstancias, en fin, hacen pensar que de este monte Hermón, asentado sobre el paralelo, o grado, 33 nacía el sistema hidrográfico que fecundaba los campos generosamente, que producía, según la Biblia, dos y tres cosechas al año, otrora prodigiosos de la tierra de Sión; campos bañados por un sol radiante. Las lluvias, el rocío acumulados sobre el Hermón formaban torrentes que descendían a los valles más próximos, o como dice el Salmo “descendían sobre los montes de Sión”. De allí enviaba JHV “bendición y vida eterna”, porque la tierra fecunda estaba siempre ávida de agua que le entregaba el sistema montañoso de Sión, cuya eminencia principal era y es el Hermón.

¿No es acaso bella esta alegoría? Hermón es la montaña maravillosa. Representa a la Mas.'. esotérica y la Frat.'. Univ.'.. Sus aguas fecundantes se derraman primero sobre los montes de Sión, vale decir, sobre todas las Grandes Log.'. de la tierra; de allí descienden a los valles, a los Tall.'. MM.'., a la Frat.'. toda, porque de allí, como ya lo cantó David “envía JHV bendición y vida eterna”. Sobre el campo ya preparado de nuestros espíritus viene después, desde la altura, la filosofía masónica, en las enseñanzas de su doctrina, por sus altos dignatarios; es el agua que purifica y que fecunda, que da al terreno fértil del espíritu, dentro del valle defendido por esas fortalezas, perfección y vida eterna. Vida eterna porque nuestros principios son inconmovibles, como inmortales son nuestra filosofía y nuestra concepción del espíritu. Las montañas aman a los valles y los fecundan con sus aguas vivificantes, los valles se aman entre sí: aquel que está más cerca de la montaña Hermón bebe solo el agua que necesita y hace pasar a través de sí, con fraternal voluntad, el torrente de perfección que ha recibido.

Y así, de valle en valle. Como el Maest.'. al comp.'. y como el comp.'. al Apred.'.; y si el precioso torrente llegase a perderse precipitándose en el mar, no desesperemos, ni nos inquietemos: las leyes inmutables de la Naturaleza, fuente de energías y madre de vida, lo han previsto. Condensarán nuevamente el agua de los mares, purificándolo en albas nubes que remontarán el espacio para ir a formar otra vez el rocío del Hermón, la filosofía masónica que viene como en Judea, descendiendo del oriente que es luz y que es vida...

Especulación: Moisés – La M.'. R.'. Gran Log.'. – El más alto Poder Mas.'.
Verso (2): JHV - El G.'. A.'. D.'. U.'.
Aarón - El Gran Maestre
La Cabeza de Aarón – La Logia Simb.'.
Las vestiduras: Los HH.'. – El Pueblo Mas.'.
El TODO - La Frat.'. Perfecta
Óleo – Esencia de la divinidad – Perfume de la Virtud - Alma

Verso (3): Hermón – La Masonería esotérica y la Frat.'. Univ.'.
Lluvia – Agua – La filosofía más.'. – Doctrina
Campos fecundos – El espíritu - Mentes del Pueblo Mas.'.
Vida Eterna – Nuestros principios son inmutables, inconmovibles como inmortal es nuestra concepción del espíritu.
Los valles – Las logias, se aman entre sí

Simbolismo Masónico del "Libro de la Selva"

Como ya hemos revelado en un artículo anterior, Rudyard Kipling era un entusiasta miembro de la Masonería, iniciado en la India y propagador de la filosofía de esta sociedad secreta a través de sus libros. En la obra "Kim" hay varias alusiones a la Hermandad, una de ellas revelando que el propio Kim sería destinado a un orfanatorio masónico, ya que el padre de éste había pertenecido a dicha cofradía. Uno de sus poemas más célebres ("Mother Lodge") revela algunos aspectos de su vieja logia, donde el propio Kipling era el "Segundo Vigilante", una de las tres autoridades principales de una reunión de masones.
El siguiente artículo ha sido extraído de la "Revista Masónica de Chile" de Mayo 1999 y su autoría pertenece al Sr. Manuel Gandarillas de la Logia "Abrazo Fraternal". Este artículo refleja las opiniones del autor, no precisamente las de esta página que no tiene ninguna relación con la Orden Masónica.

"Tú y yo somos las misma sangre"
Mowgli, el niño perdido en la selva y criado por los lobos de la inmortal obra de Rudyard Kipling "El Libro de las Tierras Vírgenes", tiene para los masones y para los scouts, significados profundos que van más allá del cuento y la circunstancia, pues relacionan el desarrollo del ser humano desde su plano material hasta el espiritual mediante el mundo analógico de la selva con la sociedad de hombres.

Breve resumen de la obra
Un niño de casi dos años logra escapar del ataque de un tigre contra su aldea y huyendo hacia la selva, se esconde en la pequeña hendidura de una roca, donde tiene su cubil una familia de lobos, quienes con gran perplejidad sólo atinan a cuidarlo y protegerlo de la fiera que sigue su rastro haciéndole lugar entre sus cuatro cachorros que amamantan. Los animales de la selva hablan y se expresan inteligentemente y en particular, los lobos que lo recibieron, sus padres y hermanos adoptivos. Éstos, aunque el niño es un cachorro de hombre, enemigo de su especie; superior a ellos por su valor y por su razón, deciden incorporarlo, para mayor protección, a su manada, que autodenominan "El Pueblo Libre", y lo llevan al Consejo lugar de reunión de la manada de Seonne, conformada por casi cuarenta lobos, dirigida por el grande y silencioso lobo gris Akela desde la altura de una roca. En la reunión de la Roca el Consejo a la que asistían todos los lobos y otras fieras que acataban la Ley de la Selva, los cachorros eran presentados para ser reconocidos y respetadas sus vidas al transitar por la selva. En el caso de Mowgli, fue cuestionada su incorporación por el tigre Shere Khan, aduciendo que le pertenecía, ya que era una presa que había escapado de sus garras y que, no siendo lobo, mal podría la manada adoptarlo. Ante la duda surgida, Bagheera, la pantera negra, alzó su aterciopelada voz ofreciendo un toro recién muerto por ella que yacía a corta distancia, a cambio de la vida del cachorro humano y su aceptación como miembro de la manada. Akela, el jefe desde su alto sitial, observaba atentamente mientras, periódicamente, lanzaba su aullido: ¡Mirad bien!... ¡Oh, lobos! ...¡Mirad bien! Analizada la conveniencia del trueque, la manada acepta, mientras la pantera triunfadora dirigiéndose al gran tigre cojo le grita: "Este cachorro de Hombre que hoy querías matar, algún día bailará sobre tu piel". Algunas reflexiones Si asimilamos el Consejo de la manada a la tenida de logia (1), a Akela con el Venerable Maestro y el análisis severo con el estudio profundo de la Cámara del Medio para la incorporación de un nuevo miembro, podríamos ver una interesante analogía con la Orden masónica. Pero, no bastó con la ceremonia de incorporación de Mowgli al grupo, fue necesaria una larga y dura educación hasta los siete años para poder desenvolverse como un real miembro del Pueblo Libre. (2) Es entonces cuando hace su aparición el gran oso Baloo (representando al Segundo Vigilante) encargado de la enseñanza de los cachorros, que debió enseñarle la Ley de la Selva. (3) "La caza es solo para alimentarse y no una forma de placer. Que es necesario respetar a los otros pueblos y sus territorios de caza, como ellos lo hacen con nosotros. Un pueblo sin Ley no merece llamarse pueblo y no es digno de tratar con el Pueblo Libre cuyos miembros se reconocen entre si por PALABRAS SAGRADAS (4) y por ende, los cachorros o aprendices deberán conocer las de cada especie. Estas palabras abrirán el corazón y los brazos de todos los hermanos que las escuchen, y que traducidas a todos los lenguajes significan maravillosamente: "TU Y YO SOMOS DE LA MISMA SANGRE". ¿Quiénes pueden tener la misma sangre, sino los hermanos? Esto, desde luego, conlleva un deber fundamental entre ellos: el de asistirse y protegerse en los momentos de necesidad con verdadero fervor. Estas palabras son sagradas, pues contienen la magia de la Fraternidad y pareciera ser el gran mensaje que Kipling quiso legar a toda la Humanidad y en especial a los jóvenes. No es extraño entonces, que Baden-Powell eligiera como modelo utópico de a esta organización en la selva, para enseñar en los niños, jóvenes y adultos el respeto y la admiración por la naturaleza, convirtiendo así a cada uno de ellos en hermanos de la vida y cuidadores de ella. He allí la fuerza del escultismo y he aqui la fuerza de la masonería. Pero nuestro hermano, con gran sabiduría y espíritu crítico social, nos muestra en su obra a un pueblo especial y, aunque sus miembros se parecen extraordinariamente a los hombres, no merecen el respeto del Pueblo Libre ni de sus aliados. Es el mundo de los monos de cola larga que viven en los árboles, los bandarlog. Seres pequeños, carentes de honor y ley, pendientes del quehacer de todos los miembros de la Selva para criticarlos y burlarse de ellos. Viven creyéndose Hombres y ocultan su debilidad, en la masa, pues viven entre las ruinas de una vieja ciudad abandonada, otrora magnífica, a la que llaman Cubiles Fríos. Estos monos capaces de brillantes discursos y fabulosos proyectos, al carecer de valores violan las mismas leyes que crean de un instante a otro y están prestos a enunciar otras de inmediato. Olvidan las promesas solemnes sin ningún remordimiento y su carácter rencoroso y violento los hace destruir lo que han construido. Como se saben despreciados y conscientemente ignorados por los miembros del Pueblo Libre, se mofan de ellos y lanzan desde lo alto inmundicias a su paso. Sólo temen a Kaa, la vieja serpiente pitón de diez metros de largo, la que con sus lentos y calculadores movimientos, danza ante ellos hipnotizándolos para devorarlos pausadamente en la oscuridad. Mowgli, por ignorancia y la reconocida omisión involuntaria de Baloo, acerca de las características de este pueblo, tendrá con ellos una violenta experiencia de la cual sólo se librará con la ayuda de tres leales amigos y consejeros: Baloo, Bagheera y Kaa, que como quizás la trilogía simbólica que conocemos: la Belleza del estudio, la Fuerza del verbo y la Sabiduría de la conciencia cultivada, acompañan al Hombre iniciado en el transcurso de su viaje librándolo de los males y los vicios e impartiendo luz y justicia en la oscuridad de la ignorancia para los necesitados, que ciegos como mariposas nocturnas, giran hasta quemarse en torno a la mentira y el vicio. Kipling, nos dice que la masonería nos prepara para formar las filas del Pueblo Libre y escapar así a la tentadora posición de los hombres Bandarlog, quienes inconscientes del mundo en que viven, por sus intereses y egoísmos personales, destruyen su hábitat y el de los demás seres y, quizás lo más grave, destruyen su propio mundo espiritual, al burlarse de la amistad, de la solidaridad, de la caridad, de la emoción de un amanecer, de las lágrimas de miedo de un niño, de un poema con faltas de ortografía; son los mismos que deforman la fraternidad bajo el signo del oro y reducen el amor a una intrincada combinación química. En síntesis... ¡matan el alma! La vanidad y la mediocridad son socios peligrosos para el espíritu. La mediocridad, ese oscuro punto medio que autoengaña al hombre, es un cáncer que ahoga entre sus numerosos tentáculos a los pobres de espíritu y a los pobres de voluntad. ¿Para qué hacer las cosas bien, si las malas las aceptan o lo que es peor, tienen que aceptarlas? Con su acción, los hombres bandarlog, impregnan de olor a miseria y desidia a todo lo que los rodea, alcanzando a infectar instituciones completas culpando por ello a la raza. Esta actitud, felizmente, no es la que nos brinda un hombre que se siente masón o se siente scout, al contrario, sus ejemplos generosos y abnegados que nos ofrecen a cada instante y nos reconfortan día a día. No hace mucho, escuché decir burlescamente en el mundo profano la frase: "Al amigo todo, al enemigo nada y al desconocido la ley" y me pregunté angustiado: ¿Qué valor tiene entonces la ley?... ¿La cicuta de Sócrates, acaso no valió de nada? En esta época donde la confusión valórica juega al azar con la vida del hombre y del planeta, sería interesante retomar esta obra, releerla con la visión superior del iniciado, analizarla y extenderla a todos en complemento con esa página inmortal del Hermano Kipling: el "Si", ya casi desconocido y así poder decir con sentimiento sincero a todo hombre, a todo río, a todo bosque, a todo ser que encontremos en nuestro sendero...con una sonrisa de vida y los brazos abiertos: "Tú y yo somos de la misma sangre".
(1) Tenida se le llama a la reunión masónica.
(2) Kipling llama "Pueblo Libre" a la Manada. Los masones son "free-masons" (constructores libres), haciendo hincapié en la Libertad y en ser un "hombre libre y de buenas costumbres")
(3) El Segundo Vigilante es el instructor de los aprendices masónicos
(4) En la Masonería se utilizan palabras de pase, toques de manos especiales, etc.

Los Símbolos


Los Símbolos




Los símbolos
constituyen la llave maestra para pasar de lo físico y sensible a lo invisible y metafísico y por ello debemos referirnos a ellos con cierto detalle.

Etimológicamente símbolo deriva de un vocablo griego: symboleion, el que alude a dos mitades hechas para reunirse. Nos recuerda esto a los viajeros de la antigüedad que obsequiaban a su anfitrión media medalla como testimonio de gratitud tras ser alojados y conservaban la otra mitad.

Eso tenía por objeto de que, en el futuro, al serle presentada esa media medalla pudiera el viajero o bien sus familiares retribuir en su propio hogar la hospitalidad recibida. Y así el símbolo pasa, en nuestro lenguaje, a ser advertencia para la captación de un sentido que surge al descifrarlo.

Con esto logramos comprender así el mensaje que contiene pero lo esencial es que el símbolo mismo actúa como catalizador, como un activador de nuestra psique para llevarnos al conocimiento. El símbolo así descifrado pasa a ser signo o emblema (Carl Gustav Jung) o, simplemente, señal.

El mundo moderno ha perdido en gran medida el sentido del símbolo como camino privilegiado para elevarse a lo invisible es decir al conocimiento metafísico a partir de lo visible y tangible.

Existe una clasificación de los símbolos que ha prevalecido hasta hoy y que se remonta a Dante Alighieri ( nos remitimos a su obra "Il Convivio"). Esa clasificación agrupa a los símbolos en cuatro grupos que pasamos a detallar sucintamente. El primer grupo corresponde a los símbolos literales. Corresponden a este grupo los textos o mensajes escritos en cualquier idioma, las expresiones matemáticas o lógico-simbólicas y las representaciones figurativas. Desde luego en este caso hay un mínimo de dificultad en la comprensión de tal símbolo para quien conoce el idioma o bien el lenguaje matemático o lógico. A este tipo de símbolos correspondería llamarlos directos.

Pasemos al segundo grupo, el de los símbolos alegóricos. La alegoría es una metáfora o sea un lenguaje analógico indirecto. Proviene el vocablo del griego allos: otro y agoreno: hablar, arengar. O sea, en suma, hablar de otro. Estos símbolos evocan en nuestro espíritu una idea a través de una asociación ya mitológica, ya tomada de la vida diaria.

Como ejemplos podríamos citar el cuerno de la abundancia, el olivo por la paz, el caduceo del dios Hermes-Mercurio simbolizando al comercio, la paloma que alude según el caso al Espíritu Santo o a la paz o a la mansedumbre, el león como emblema del valor, los hieroglifos de Marte y Venus significando a los sexos, las sandalias con alas de Mercurio o a su casco alado en referencia a las comunicaciones, la cruz en referencia a lo cristiano. Incluso cuando nos valemos del prosaico signo $ hacemos alegoría pues se trata de un caduceo mal dibujado, cosa propia de Mercurio, dios del comercio.

Mencionemos con particular fruición que los símbolos astrológicos caen en este segundo grupo de indicadores alegóricos pero que son mucho más que eso. En efecto los astros nada causan por sí mismos en cuanto a los destinos humanos individuales o colectivos, siendo precisamente indicadores alegóricos macrocósmicos o celestes en correspondencia perfecta con el acaecer microcósmico o propio del ser humano. Solo los que desconocen lo referente a la Tradición Hermética insisten en ver a los astros como causa física del destino.

El hablar como se hace de energías, ondas y vibraciones a nivel astrológico es consecuencia no solo de la ignorancia sino del materialismo de la época que insiste en referir absolutamente todo a la materia y a la energía: sus cultores son ignorantes que no son capaces de elevarse más-allá-de-esto.

El tercer grupo es el de los símbolos tropológicos, o sea los que tienen particular énfasis en lo relativo a lo ético-moral. Proviene esto de tropos: cambio, logos: discurso. cambiar la dirección o sentido del discurso. Los ejemplos son conocidos y algunos ya han sido mencionados incluso: la balanza como símbolo de equilibrio y justicia, la escuadra como símbolo de rectitud, el látigo representando al castigo, el águila como símbolo de elevación espiritual, la plomada como símbolo tanto de ajuste como de disciplina y verticalidad, el pelícano como símbolo de abnegación y sacrificio pues es fama que da de comer de su propia carne a sus polluelos en caso de necesidad y carencia.

Por último tenemos el cuarto grupo: el de los símbolos anagógicos. Este término proviene de ana: en alto, ago: conducir. Aquí nos encontramos con lo más interesante desde el punto de vista de la Tradición Primordial pues con y a través de este simbolismo se persigue la elevación de la conciencia y el acceder a lo metafísico e invisible a partir de lo manifestado y visible. Así tenemos que el Pentaclo (estrella de cinco puntas) representa al hombre que ha realizado la Suprema Meta.

Otro símbolo en muchos sentidos análogo es el Hexagrama (estrella de seis puntas), el que representa la correspondencia y analogía entre el Macrocosmos y Microcosmos y, al mismo tiempo, simboliza a Dios que desciende hasta el hombre y mora en él y al hombre que se eleva interiormente hacia la Divinidad.

En relación a lo dicho sobre lo tropológico y el tropos o cambio cabe hacer una acotación que estimamos tan pertinente como descuidada por otros autores. El tropo en castellano no tiene el sentido que le hemos dado siguiendo a Dante sino el de empleo de las palabras en sentido figurado o alegórico.

El tropo comprende, en la riqueza indudable de nuestra lengua, a tres aspectos o componentes que hacen al estudio del simbolismo. Esos tres componentes son la metáfora, la metonimia y la sinécdoque. La metáfora se relaciona muy de cerca con la analogía y la alegoría. Así la usamos cuando decimos rápido como un rayo, perspicaz como un lince o ladrón como un político. Se trata en suma de símbolos alegóricos ya mencionados y en esto no hay novedad.

La metonimia es un tropo que se comete al efectuar una inversión del orden natural de las cosas, tomando el efecto por la causa, al autor por sus obras o bien al signo o símbolo por la cosa representada. Ejemplos claros sería hablar de la risa por la alegría, de leer a Cicerón por leer las obras de Cicerón, del olivo o de la pipa por la paz. Vemos que estas son más cuestiones de prosodia y de sintaxis que de simbolismo propiamente dicho.

Por último mencionemos a la sinécdoque (del griego: synekdoché), que resulta lo más interesante para un simbolista: aquí se trata de un tropo en el que se toma la parte por el todo o bien el todo por una parte. Ejemplos directos los tenemos al hablar del acero por la espada, mil fusiles por mil soldados, el pan por todos los alimentos, la lectura por todas las lecturas posibles.

Pues bien, este tropo es cosa común y corriente en simbolismo: un solo atributo o característica representa a la virtud, o al dios o a la cualidad trascendente. Ya hemos visto ejemplos y veremos alguno más. Basta el garrote, símbolo de fuerza y ya evocamos a Hércules. Por supuesto la recíproca también es cierta y ello de igual modo es sinécdoque. Vale la pena tenerlo en cuenta pues este tropo y los otros dos son cosa muy frecuente en el estudio del simbolismo.

Otro problema de aparición continua son los símbolos polivalentes. En distintos campos el mismo símbolo puede representar cosas muy diferentes. El águila ya mencionada tanto alude a la elevación espiritual como a la bravura en el combate, el azufre representa tanto al ardor de la inteligencia como al demonio de las leyendas religiosas (para usar una expresión feliz de Jorge Luis Borges diremos que el demonio tiene el grave inconveniente de no existir).

Podemos además que la serpiente simboliza tanto la más alta Sabiduría como a la astucia y, además, a la suprema maldad: por ejemplo en el medioevo eran comunes las representaciones de Cristo como una serpiente crucificada y por cierto en ello no había otra cosa que devoción. Este hecho exige que para interpretar a un símbolo en forma objetiva se tenga idea clara previa respecto del campo de la realidad al que se alude con él.

En suma, los símbolos de contenido metafísico no ofrecen su secreto si no existe una estricta preparación preliminar por parte de quien aspira a captar su contenido. Con lo dicho resulta claro que los símbolos son la llave que abre la Vía Regia al Conocimiento y, aún cuando resulte redundante, a las tres Artes Reales herméticas: Astrología, Alquimia y Teurgia.

SIMBOLISMO MASONICO

Los símbolos usados en MASONERIA, tienen diversos orígenes y un solo PRINCIPIO. Así, hay algunos provenientesde los magos, asociación de sabios persas que expresaban el concepto de DIOS a través del Sol y la Naturaleza.

Los misterios judios y los cristianos de los esenios, son los que mas han influído en la MASONERIA especulativa.

Los símbolos en Masonería, tienen el mismo propósito que desde la más lejana antiguedad poseyo, esto es ocultar por medio de ellos las verdades que solo la voluntad, la perseverancia y la humildad del hombre, es capaz de arrancarle a la Naturaleza y al Cosmos.

Los símbolos masónicos pertenecen en principio a la Doctrina Tradicional y por ello, ninguna agrupación o gremio humano, puede atribuírse el privilegio de su creación. Pero ésto no descalifica el hecho que otra escuela tradicional se los haya transmitido en heredad.

El simbolísmo masónico se divide en siete grandes grupos que son:

1. LOS ADORNOS: el pavimento de mosaico, la guarda dentada, la estrella rutilante.
2. LOS MUEBLES: el Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compáz
3. LAS JOYAS: que son de dos tipos: MOVILES: escuadra, nivel y perpendicular y las FIJAS: la plancha de trazar, la piedra tosca y la piedra pulida.
4. UTENCILIOS DEL TEMPLO: El Sol, la Luna, las Columnas, la cadena de unión, el ara o altar, el delta, las borlas, las estrellas.
5. INSTRUMENTOS DE CONSTRUCCION: la vara de 24 pulgadas, el cincel, el mazo.
6. ARMAS Y HERRAMIENTAS: las espadas, el puñal, las varas.
7. OBJETOS NATURALES: de origen animal: gallo, cordero, serpiente, abejas; de origen vegetal: granada, vino, trigo, pan, incienso;y de origen mineral: el agua, la sal, el oro, la plata, la piedra.

ADORNOS.- Son todos aquellos elementos decorativos que encierran en sí mismo un mensaje moral y que al mismo tiempo otorgan al Templo, apoyos definitorios de su espacio y tiempo.
A) EL PAVIMENTO DE MOZAICO.- En el valle del Templo, esto es, en la regfión comprendida desde las columnas de entrada y hasta la balaustrada del Oriente, debe embaldosarse con mozaicos blancos y negros a manera de tablero de ajedréz .
Esto nos indica el sistema de aprendizaje humano: por comparación y analogía. Así miosmo nos se;ala como diseño de la superficie de la Tierra, sobre la que permanentemente caminamos y al hacerlo, debemos observar rectitud y aplomo.
Es por extención, la Naturaleza, manifestada y la oculta.
Este mozaico tiene relaciión con la prueba iniciática del caliz de la dulzura y la amargura.
B) .LA GUARDA DENTADA.- Cuando las primeras reuniones masónicas se realizaron en locales no apropiados (hospederias), era necesario fijar el eje axial o piedra fundamental de todo Templo. Como no era posible y tampoco necesario, por cuanto ya no se era operativo sino especulartivo, se sustituyó esta piedra fundamental por el trazado simbólico de la logia (la plancha de trazar), la misma que era dibujada al centro del salón y era tenida por muy venerada.
Con el exprofeso propósito de darle una mayor connotación y separarla de la superficie que la contenía, se le confeccionó un marco diferencial, que limitaba el contorno de la Logia Simbólica.

Cuando los conceptos metafísicos originales de Elias Asmole, fueron siendo digeridos por los masones de las hospederías, el marco primero, asume una suerte de metamorfósis y siendo la Logia, del sanscrito LOKA, plano o nivel de manifestación y este plano es de orden cósmico superior, el marco ya no divide sobre la superficie del suelo, sino, en la esfera celeste y por ello, deja de ser marco y se convierte en en GUARDA DENTADA, representando a los planetas, como verdaderos linderos cósmicos.

Cuando se deja las hospederías y se trabaja en Templos, como el Templo de York con sede en Londres, ésta guarda dentada ya no es necesaria, porque el Ara, piedra fundamental y eje axial, es el ,punto principal de la construcción.

C.- LA ESTRELLA RUTILANTE.- Este adorno tiene una fuerte influencia judía, tanto en lo externo o visible como en lo interno o no comunicado.
Toda vez que en interior del Templo ya no es necesaria la Guarda Dentada, su permanencia responde al concepto de promesa de Adonai a Salomón al asegurarle que morará entre (al medio) de los hijos de Israel. Luego los planetas son los hijos de Israel y la Estrella Rutilante la Gloria de Adonai. Es el pacto sellado con el SELLO de Salomón (la estrella de 6 puntas ) y de doce ángulos (las tribus de Israel)

Para que la Estrella Rutilante sea la Senda del Sol, el día y la noche, la Involución y la Evolución, es menester que no figure en el ,piso, la Guarda Dentada.
LOS MUEBLES.- Son los objetos simbólicos propios y fundamentales del espacio (local o Templo) y del tiempo (trabajo o profesión ) para el cumplimiento de la labor (evolución).
A) EL VOLUMEN DE LA LEY SAGRADA.- Es importante para la masonería, no por su mensaje cristiano, sino, por contener la historia del pueblo hebreo y con ello la construcción del Templo de Salomón.

Su mismo nombre VOLUMEN DE LA LEY , es sintomático de su fin. Que ley contiene el Antiguo Testamento? Simplemente el Decálogo de Moises. Pero estas Leyes Morales como el codigo de Amurabi, la del Imperio Incaico dada para hombres y épocas própias, pueden ser tenidas como permanentes siendo por difinición nuestra Orden Vanguardista?

Tal vez la respuesta esté en la ordenanza se;alada por ADONAI: -Con relación a ésta casa que tu edificas (el Templo) si anduvieras en mis estatutos e hicieras mis decretos y guardaras TODOS MIS MANDAMIENTOS andando en ellos, Yo cumpliré contigo Mí palabra que hablé a Davidtu padre, y habitaré en ella (el Templo) en medio de los hijos de Israel.

B) LA ESCUADRA.- Es el símbolo de la rectitud y la herramienta que debe ayudarnos en nuestro camino de perfección. La Escuadra sobre el Volumen de la Ley es de madera, pertenece al Reyno Vegetal y por ello denota en sí, un equilibrio propio de su estado. L escuadra representa el cuerpotrabajado del Mason, el buriloado de las imperfecciones. El vehículo de desarrollo y evolución. Su forma y dimenciónes de brazos, explica que poco será lo que se logre, si el esfuerzo no es extenso y permanente.

C) EL COMPAS.- Instrumento capáz de demarcar la eternidad, el círculo sin princípio ni fin, está asociado a las esferas celestes. Su ser mineral, aluminio , plata, acero, le otorga la pasividad própia de su reino. Es esta pasividad, la del movimiento aparente de los astros y estrellas en el espaci, la que otorga al COMPAS el símbolo del espíritu esencial de todo ser, que siendo activo en si vibración, permenece recesivo por la ceguera de su due;o, al no entender que en esa piedra, esta la ROSA, el tesoro de su propia Alma.

D) LAS JOYAS.- Son elementos simbólicos de distinción y jerarquía. Su interpretación responde al análisis de su forma, así como del material del que está hecho. Las Joyas en la Masonería son de dos tipos: MOVILES Y FIJAS, las primeras corresponden al cargo y dignidad que su usuario debe manifestar y las segundas se relacionan al oficio propio del grupo que la practica.
E) UTENCILIOS DEL TEMPLO.- Son aquellos elementos simbólicos que apoyan a fijar la orientación dentro del Templo y consolida así mismo, al mensaje moral y trascendente.. Son:
F) EL SOL Y LA LUNA.- Astros que alumbran el día y la noche. Ello está simbolizado que el masón no debe descansar en su obra magna, ni de día ni de noche. Que en todo momento debe procurar tener conciencia de su ser y procurar que siempre sus pasos se orienten para la Gloria del G:.A:. En la Log:. Siempre hay tres luces, el Sol, la Luna, y el V:.M:. El Sol alumbra el día, la Luna la noche y el V:.M:. la Logia.
G) LAS COLUMNAS.- Son emblemas de virtud y hay de varios tipos. Las que sostienen una Logia y son la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza..
Tambien existen columnas decorativas en el Norte y el el Medio Día. Seis por lado, que representan a las constelaciones.
Se llama columna tambien a los asientos situados en el Valle y a los lados del Templo, donde se ubican los Aap:., Ccmp:. Y MM:.
H) LA CADENA DE UNION.- La soga en siete o doce nudos que bordea el Templo sobre la base de la bóveda celeste, representa al igual que las columnas circundantes: el Universo.
Cuando se eslabona la unión con cadena, este tiene un origen diferente y evoca a la cadena física que servía en las construcciones de catedrales para sujetar las paredes en la base de la cúpula y amenguar así la fuerza de recistencia .
Esta cadena de unión simboliza, así mismo la marcha de la humanidad a través de los tiempos con sus avances y retrocesos.
I) EL ARA O ALTAR.- Es la piedra fundamental de toda construcción. Es la representación del eje axial. En Masonería ha tenido variantes en sus usos de acuerdo a las épocas y las situaciones.
Así cuando las Logias eran simbóllicas, (reunión en las hospederías con la Plancha de Trazar) el dise;o era el -eje axial-
Cuando se trabajaba en el Templo Físico, según las influencias, fué su ubicación y forma, usaban el Ara en el Oriente a semejanza de las Iglesias y su función de sacrificio era igualmente análago. Ahora hay una convinación de ambas tradiciones.
J) EL DELTA.- El triángulo siendo la primera figura geométrica perfecta, es la representación del Eterno. El, infinitamente perfecto en su naturaleza solo admite el equilátero en su manifestación. Triple en esencia, triple en manifestación,. Cada lado representa un aspecto del TODO. Es la Naturaleza en sus reinos , es la energía en sus vibraciones, es el espíritu en su evolución. El Delta admite según la tradición o el ojo egipcio o el Tetragramatom. Ambos sinónimos de la Divinidad.
K) LAS BORLAS.- La explicación que los HH:. Mendoza y Butler le dan e éstas borlas que penden de cada esquina del Templo, es reiterativa conla Escala de Jacob y simplista sin argumento. Masónicamente no tienen ningún sentido, ni es símbolo alguno de virtud. Las únicas borlas masónicas son las terminales de la cadena de unitn y que reposan sobre los capiteles de las columnas J y B.
L) LAS ESTRELLES.- En el simbolismo masónico cumplen un papel de acompañamiento a las luminarias mayores. Representan los planetas de la antiguedad.

INSTRUMENTOS DE CONSTRUCCION

Son los elementos simbólicos que se le otorgan al masón para la realización de su Gran Obra: Su propia REGENERACION. Estos instrumentos varian según el grado concedido y de acuerdo al progreso espiritual individual. En la comprensión de su mensaje y en la aplicación de los mismos, reside el éxito de la empresa del mejoramiento personal.

M) LA VARA DE 24 PULGADAS.- La vara o regla que se se entrega al AA:. En su recepción, es el símbolo de la rectitud en el cumplimiento de nuestros deberes morales.

Las 24 pulgadas son alucivas a las horas del día y por asociación, la vara de 24 pulgadas nos recuerda que constantemente debemos medir nuestras obras, pensamientos y palabras, de modo que no se separen jamás de la línea del deber , la mesura y la corrección durante las 24 horas del día, mientras desarrollemos nuestra labor de trabajo personal que los hermanos mayores del Taller nos han encomendado realizar; de nuestro descanso natural, de recreo y de socorro a nuestros hermanos, necesitados o los que de una u otra forma nos piden que los apoyemos y les demos nuevas luces cuando llega el momento, siempre que no sea en detrimento de nuestra personas o nuestras obligaciones personales y familiares, o de alguna obligación en general.

De acuerdo con estos principios, se entiende que el Masón, desde el día que se inicia, todo su trabajo y su labor que realiza fuera o dentro del Taller, se convierte en un trabajo sagrado que dura las 24 horas del día. Entonces está demás llamar - tabajo profano- al que realizamos fuera del Templo, ya que como se enuncia, una vez iniciado todo el trabajo, fuera o dentro del Taller, es sagrado para el masón.

N) EL CINCEL.- Símbolo de la razón, nos permite conocer las ventajas de la educación que podemos seguir y nos marca con el MAZO (la conciencia y fuerza de voluntad) los beneficios de lograr un mejoramiento espiritual y ser dignos miembros de un pueblo civilizado y útil en la sociedad.

La razón de uin Masón debe ser conciente y sobre todo debe soportar los arrestos de la conciencia sobre los errores, para que solo así pueda descajar de su personalidad aquello que lo hace imperfecto.