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Hitler y la Masonerìa

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Hitler y la Masonerìa


Adolfo Hitler, en su libro "Mi Lucha", entre todos sus delirios, comentó "la masonería ha sucumbido a los judíos y se ha convertido en un excelente instrumento para combatir por sus intereses y para usar sus "hilos" para tirar del nivel superior de la sociedad en pro de sus designios". "La parálisis general del instinto de auto-preservación nacional de la sociedad empezó por causa de la masonería".


En 1937 el régimen Nazi denomina a la Masonería como "enemiga del estado y el 13 de agosto de 1940, como complemento, surge una ley que prohibía la sociedades "secretas", de modo que la Masonería fue prohibida en todos los países aliados con los Nazis o bajo su control, desde luego Francisco Franco hizo lo suyo, lo mismo que Serguei Nilus y el Clero Católico para variar, así como otros tantos. Se hablaba de un contubernio judeo-masónico-comunista (aunque los rusos por su parte tacharon a la Masonería de capitalista).


La Masonería Alemana ocupaba el segundo lugar en importancia a nivel mundial, dado que contaba con 690 logias y 70.000 masones aproximadamente. A la Masonería en casi toda Europa, le son confiscados sus archivos, propiedades y son destruídos sus Templos. Comenzaron también los arrestos y las muertes, como la de Gaston Delaive, Gran Maestro de Bélgica, el cual fue decapitado con una hacha por los nazis en Brunswick. Miles de hermanos fueron enviados a campos de concentración y muertos por pelotones de ejecución; entre entre 80.000 y 200.000 masones fueron enviados a campos de concentración por ser masones y muchos de ellos exterminados, según los registros.de.la.Oficina.Central.de.Seguridad.del.Reich.(RSHA.oReichssicherheitshauptamt). Aunque también muchos lograron salvarse, como en el caso del Q:.H:. André Bastien, quien estuvo en los campos de Mauthausen y Bergen-Belsen, en donde sirvió como conejillo de indias para algunos experimentos de refrigeración.


Quizás esto de una idea del porqué la discreción masónica, si no lo había contemplado anteriormente, sin dejar las persecusiones a que ha sido objeto por parte de la Iglesia y su Santa Inquisición, de lo cual iremos hablando en un futuro. Sin embargo, todo eso no es cosa del pasado. Esas persecuciones y difamaciones son reales y muy actuales.

Hay quienes piensan que Hitler quería acabar con la Masonería establecida para formar una Masonería Aria liberada del dominio judío, dado que pretendían reunir en sus filas a lo mejor del Reich y crearon la Sociedad o Logia de Thule, pues según decían los nazis “la historia nos ha enseñado que mientras el ario construye, el hebreo destruye”.

En todo esto hay sus leyendas y sus mitos... Una de ellas, es que tanto Adolfo Hitler como Francisco Franco, odiaban a la Masonería porque pidieron ingresar en ella y las logias les negaron el acceso. Otra es que se pensaba que los judíos se habían apoderado de la Masonería y que querían gobernar al mundo; ello estaba muy claro, según ellos, por la tendencia de algunas logias a poner demasiado énfasis en el estudio de la Cabala hebrea y a ciertas palabras empleadas en los rituales masónicos.


Leyenda de Tubalcain





Tubalcain

Dentro de las leyendas masónicas existe un personaje que posee pocas referencias, escasas tal vez, si se tiene en cuenta la significación que encarna. Igual ocurre en las sagradas escrituras respecto de Tubalcain. A través del Génesis todo lo que sabemos de él es que fue hijo de Lamech y Zillah, y poseía el cargo de "Instructor de todos los artífices en el bronce y el hierro".

En el hebreo original no se logra hallar la versión común, pues lostesh no significa "instructor" sino "afilador"; el que afila instrumentos. Según parece, se puede traducir como "el que afilaba varias herramientas de cobre y hierro". O también podemos colegir la versión autorizada que ha consignado casi fundamentalmente la condición de Tubalcain, señalándolo como el padre de los artífices. Y ha sido de tal manera como fue introducido en la historia legendaria de la Masonería, desde tiempos muy remotos.

La "leyenda de la Fraternidad", donde se lo denomina "el fundador del gremio de herreros" es la primera referencia que se hace de Tubalcain. Esta parte de la leyenda la tomamos del Manuscrito de Dowland, ya que su ortografía es la más moderna, pero podemos afirmar, de acuerdo a estudios enciclopédicos, que el relato es particularmente el mismo en todos los manuscritos antiguos de las Constituciones.

En el de Dowland puede leerse lo siguiente: "...Antes del diluvio un hombre llamado Lamech -tal como se escribe en la Biblia, en el cuarto capítulo del Génesis- tenía dos esposas, una llamada Ada y otra Zillah; de su primera esposa tuvo dos hijos, uno llamado Jubel y el otro Jubal; y de su otra esposa tuvo un hijo y una hija. Estos cuatro hijos fundaron el principio de todas las ciencias en el mundo. El primogénito Jubal fundó la ciencia de la geometría y se ocupaba en conducir rebaños de ovejas al campo, y primeramente construyó casas de madera y de piedra, como se dice en el capítulo mencionado. Su hermano fundó la ciencia de la música y las canciones de la lengua, del arpa y del órgano. Y el tercer hermano, Tubalcain, fundó el gremio de los herreros, que trabajaban en oro, plata, cobre, hierro y acero. Y la hija fundó el arte de tejer. 

Estos hijos sabían bien que "Dios" castigaría los pecados por medio del fuego o del agua, por cuya razón ellos escribieron las ciencias que habían fundado sobre los pilares para que fueran encontradas después del diluvio. Uno de los pilares era de mármol y no podía quemarse en el fuego; el otro era de latón, y no podía hundirse en las aguas...".

Una tradición de los antiguos rabinos, asegura que Jubal fue el inventor de la escritura y de la música. Jubal habría escuchado decir a Adán que el mundo sería dos veces destruido. La primera por el fuego y otra por el agua. Se dice que entonces preguntó cuál de las dos catástrofes ocurriría primero. Sucedió que Adán se rehusó a darle tal información, y entonces Jubal inscribió el sistema de música que había inventado sobre dos pilares de piedra y de ladrillo. No obstante, una tradición más moderna en la Masonería, indica que la construcción de estos pilares es atribuible a Enoch.

Se dice también que Tubalcain era célebre por sus conquistas guerreras y excedía a todos los hombres en fuerza y poder. Cabe mencionar que también existe un relato del protometalúrgico, que es posible hallarlo en el célebre fragmento de Sanconiatho. Este sostiene que Tubalcain, bajo el nombre de Chrysor, que es sin duda una corrupción de chores ur en hebreo que quiere decir obrero que trabaja con fuego, o sea, herrero.

Digamos que Sanconioatho fue un escritor fenicio que suponemos viviera previo a la guerra de Troya, tal vez cuando Gedeón era juez de Israel, según lo consigna Sir William Drumond. Debemos indicar que éste escritor, compiló los diferentes relatos y tradiciones que existían en su tiempo sobre el origen del mundo. Al parecer, apenas un fragmento de la obra aún se conserva, que traducido al griego por Philo Byblius, lo insertó Eusebius en su Prae paratio Evangélica. Para dar seriedad al tema, digamos que tal documento ha sido copiado hasta el presente.

Los siguientes términos mencionan esa parte de la historia escrita por Sanconiatho, quien dice de Tubalcain:

"...Mucho tiempo después de la generación de Hypsoaranios, nacieron los inventores de la caza y de la pesca Agneas y Alieras, de cuyos nombres el pueblo derivó su denominación de cazadores y pescadores, y a quienes las nacieron dos hijos que descubrieron el hierro y la manera de trabajarlo. Uno de estos dos hermanos llamado Chrysor era hábil en la elocuencia y componía versos y profecías. Era el mismo con Hephaistos e inventó el anzuelo, el uso de la carnada para pescar, el cordel y la caña, fue el primer hombre que navegó sobre las aguas. Por lo tanto, fue adorado como un dios después de su muerte y se le llamaba Diamichios. Se dice que estos hermanos fueron los primeros que inventaron los tabiques de ladrillo".

Tephaistos es la palabra griega que define al dios al que los romanos daban el nombre de Vulcano. De aquí que Sanconiatho y la curiosa similitud de nombre y de ocupaciones inclinaron a derivar el nombre de Vulcano del de Tubalcain. La T inicial, que es el artículo en la lengua fenicia, y su vocal nula, se forma la palabra Balcan que por la naturaleza permutable de la B y la V se transforma fácilmente en Vulcano.

El Obispo Stiñingfleet (orig. Sae., pag. 292) dice: "Que Tubalcain haya dado origen al nombre y al culto de Vulcano, pudo haber sido probablemente concebido tanto por la afinidad de nombres como porque Tubalcain se menciona como instructor de todos los artífices en latón e hierro, y la misma relación de la música o el padre de todos aquellos que tocaban al arpa y el órgano que los griegos atribuyen a Apolo".

Voissius, en su Tratado De Idolatría (libro I., Capítulo 36), hace su derivación de Vulcano de Tubalcain. Pero Bryant, en su Análisis de la Antigua Mitología (tomo I., pag. 139), niega la etimología de Voissius que puede ser adoptada aunque sin relacionarla con la identidad de Vulcano y Tubalcain. El que descubrió la utilidad del fuego puede muy bien, en la corrupción de la idolatría, haber personificado el mundo Solar, la fuente de donde nace todo el calor.

Podría parecer que Tubalcain es un atributo compuesto de la partícula definida T y la palabra Baal que significa Señor. Tubalcain significaría entonces "el señor Caín". Sin embargo dhu o du en árabe significa Señor; y esta misma significación del afijo la encontramos en sus varias formas permutables de Du, Tu y Di en muchas palabras semíticas. Pero la cuestión del origen idéntico de Tubalcain y Vulcano ha sido finalmente solucionada gracias a las investigaciones de los filólogos comparativos:

Tubalcain es de origen semítico y Vulcano de origen ario. El primero puede encontrarse en la palabra ulka del sánscrito que significa marca de fuego, del que también se derivan las palabras latinas de fulgor y fulmen, nombres del rayo.

De la mención que se hace de Tubalcain en la Leyenda de la Fraternidad la palabra fue hace mucho aceptada como de alta significación en los grados primarios y varias veces se ha intentado darle una interpretación luciferina.

A modo de conclusión, el uso de la palabra Tubalcain como significativa en el ritual masónico se deriva entonces de la Leyenda del Gremio, por medio de la cual el nombre se hizo común entre los masones especulativos y se refiere simbólicamente al trabajo de la búsqueda de la Luz, tema que merece su propia nota.



ADOPCIÓN DE LUVETONES



ADOPCIÓN DE LUVETONES


LA MUJER Y EL NIÑO

TENIDA DE ADOPCION DE LUVETONES
3 de diciembre de 1888, e:. v:.

BLASCO IBAÑES (DANTÓN)

El niño y la mujer, esos dos tiernos seres débiles y susceptibles cual ninguno a los afectos y al cariño, vienen a nosotros aquí, a este sagrado recinto santuario respetable, que encierra las conciencias de muchos seres honrados y en donde los hombres libres, puestos sus ojos en el G A D U trabajan llevados por su firme voluntad por la regeneración de todos los humanos, Este acto causa una emoción extraordinaria por su inmensa trascendencia. No son esos dos niños, dos pequeños seres que vienen aquí únicamente en busca de la adopción Masónica; no son estas señoras, mujeres que por curiosidad o por los afectos del parentesco solamente vienen a presenciar este acto; no significa esto una simple adopción, significa algo más, pues demuestra una cosa que debe de llenar de alegría los corazones de todos los amigos del progreso; ó sea, que la mujer y el niño se han emancipado de las rancias y necias preocupaciones de otros tiempos y van en busca de la verdad, del mismo modo que los hombres.

La Mujer y el niño! ¡A qué graves consideraciones, a qué encadenamiento de pensamientos se prestan estos dos nombres, siempre que se reflexiona en el gran papel que juegan en la defensa y consolidación de una idea!

Preguntádselo al jesuita, al sacerdote, al fraile y en un momento de franca expansión en que se les escape la verdad entre los labios, os dirán que en ellos han encontrado la más firme base de su poder y que ellos han sido las armas que esgrimidas con arte, mas efecto han causado en sus adversarios.

Las ideas mas transcendentales, las doctrinas que comúnmente conmueven más a la humanidad, encuentran su mas fiel propagandista en la mujer, y por esto mismo el oscurantismo procura conquistarla para hacerla instrumento de sus planes.

Abrid el libro de la historia y por todas partes veréis latente y poderosa la influencia de la mujer. Ella coadyuva a la consolidación y el triunfo del primitivo cristianismo enseñando las máximas del filósofo judío a sus pequeños hijos, al mismo tiempo que se recata del padre que todavía rinde adoración a los viejos dioses clásicos; ella enardece a los hombres en los momentos en que la patria peligra y les obliga a salir en su defensa, y ella, en fin, es la principal causa de ese glorioso periodo del cual parte la verdadera historia de la Libertad de ese hecho luminoso y esplendente que conocemos con el nombre de Revolución francesa, pues la mayoría de los hombres que en ella tomaron parte , debieron su gloria a las ideas que desde la mas tierna edad les habían inculcado sus madres enseñándoles a leer en las vidas de Plutarco y en la radiante Enciclopedia.

Por todas partes, en todos los periodos y bajo todas las épocas, se nota la influencia de la mujer, y feliz aquella idea que ha conseguido su apoyo, porque su triunfo ha sido inmediato. Tanta trascendencia o más tiene también el niño. El porvenir de la humanidad, la suerte del progreso, esa finalidad sublime que hace tantos años viene persiguiendo el hombre , está en manos de esos seres débiles y graciosos, cada uno de los cuales es un enigma, pues lleva encerrado en sí el mañana indefinible. De aquí aquella frase de Rouseau de que el primer funcionario del Estado es el maestro de escuela.

Los pueblos que sean verdaderamente amantes del progreso deben pensar en el mañana más que en el presente y ocuparse tanto del gobierno actual de los hombres como de preparar a la generación naciente para que en lo futuro continue la obra de la regeneración humana.

¡Ved, pues, si tienen importancia la mujer y el niño, ved la gran misión que tienen que cumplir esos dos seres; la primera influir dentro de la familia y hacerla seguir los derroteros que ella mejor crea, ejercer presión sobre el cerebro de su esposo continuadamente para hacerle desechar unas ideas y adoptar otras; y, el segundo, formará la sociedad de mañana bajo el pie que más le plazca y lo mismo podrá proclamar la más completa libertad como influirá para que todo un pueblo vaya a inclinar su cabeza ante el solio del diocesillo de Roma.

Ahora bien; tan valiosos elementos, tan fuertes armas para la conquista de la sociedad, ¿en manos de quién están? ¿en las nuestras? ¡Oh!, no por desgracia. Los hijos de la luz trabajamos completamente solos y la mujer, ese ser cuyas cadenas hemos roto y a la cual elevaremos a la categoría que le corresponde nos maldice llena de horror, y el niño, cuyo cerebro pretendemos envolver en los fulgores de la luminosa antorcha de la ciencia, nos contempla lleno de miedo como si fuéramos seres malvados y sobrenaturales.

¿En que consiste esto? en que la mujer y el niño están aún en poder del cura y del jesuita, en que todavía se acogen a la fría sombra de la Iglesia católica y se santiguan con horror a cada progreso que verifica la humanidad.

El bárbaro ultramontanismo tiene entre sus garras a esos dos tiernos seres y no se escapan las generaciones al sucederse, de esta presión asfixiante.

Para ello disponen de dos medios: el confesionario y el colegio. La mujer pega su rostro a aquella rejilla mugrienta por las caricias de tantas respiraciones y llena de ingenuidad, relata su pasado y presente a alguien a quien no ve, y nada deja por decir; todo se relata allí, hasta los mayores secretos de familia, hasta aquello en que se basa la honra de su esposo.

Algo sale de allí dentro que conmueve a la mujer, es una voz meliflua que murmura no sé qué consejos mezclados con implicaciones practicas, una voz que causa honda huella en la imaginación femenil, por lo mismo que habla de cielos, de ángeles y de cosas sobrenaturales. Desde aquel instante ella queda subyugada al confesor y este es el verdadero dueño de la familia, pues está perfectamente enterado de sus secretos y conociendo las flaquezas de cada individuo puede dirigirlo muy fácilmente.

En el colegio pasa todavía algo más grave, algo que produce mayor indignación. Allí ya no se ejerce solamente la coacción con amenazas de las penas del infierno, sino que se perpetra un envenenamiento intelectual que intoxica un cerebro para siempre.

Entra el niño y encuentra al sacerdote de mirada adusta ó al jesuita de eterna y falaz sonrisa, que se encarga de su enseñanza y entonces comienza una horrible mistificación, un sacrilegio científico que indigna al hombre mas pacifico. Aquellos mistificadores de la ciencia lo falsean todo, completamente todo, desde la física hasta la historia, desde la moral hasta el derecho, y enseñan las mil y una ridículas patrañas sobre la formación del mundo, y pasan por alto los sistemas que sobre el mismo tema han producido los hombres mas ilustres; presenta como al mayor filosofo del mundo, como a un portento semidivino a santo Tomas y se olvidan de Kant, Hegel, Krausse y otros; tratan como a un loco a Galileo y ensalzan al padre Petavio; hacen figurar como al mayor moralista al padre Claret; hablan con respeto de los deslices y liviandades de los reyes y del derecho divino de estos; describen minuciosamente y con horror la revolución francesa con sus ejecuciones en la guillotina, y acaban ensalzando a esos grandes tiranos que han sacrificado pueblos y mas pueblos sobre el sangriento campo de batalla y hacen apología de la tiranía y el oscurantismo, así como condenan la libertad la luz y la ciencia.

Los tiernos retoños que respiran el mefítico aire de tales escuelas, quedan contaminados para siempre, y de allí salen el diputado que insulta a las clases menesterosas y proclama el absolutismo; el periodista ultramontano que satiriza el progreso; el infeliz que confiado en el cielo, se muere de hambre y maldice a los que trabajan más y rezan menos; y el fanático, sanguinario y brutal que se lanza a la guerra civil y esgrime las armas contra sus hermanos.

La sociedad ha sido hasta hace poco un instrumento de la reacción a causa del apoyo que ésta encontraba en la mujer y el niño ; pero esto concluye ya, los lazos se rompen, la tierra tiembla y el sacerdote ve como se le escapa de entre las manos aquello en que basaba todo su poder.

Una prueba de esto es la solemnidad de esta noche. Aquí tenemos a la mujer y el niño; que vienen a nosotros, pero no por cortos momentos, sino que vienen para siempre, porque quien pisa los umbrales de este Templo, quien asiste a nuestras fiestas, queda para siempre impregnado de las sublimes y regeneradoras ideas que flotan en esta atmósfera. Vosotras, señoras, que me escucháis, con habernos honrado con vuestra presencia esta noche, os eleváis a gran altura sobre las de vuestro sexo. No sois los seres automáticos obedientes a una voluntad superior, que obran o se mueven sin darse exacta cuenta de sus actos, llevando la noche de la ignorancia en el cerebro, Sino que sois ya mujeres con la conciencia completamente libre y despejada de las tinieblas de abrumadoras preocupaciones, y tenéis la inteligencia despierta para comprender todos vuestros derechos y deberes.

Y en cuanto a esos niños... ¡Oh! Felices ellos que a tan temprana edad llegan donde solo han llegado muchos hombres después de largos años de peregrinación a través del estudio.

Nosotros, los que sin ser consultada nuestra voluntad, ingresamos apenas nacidos en una sociedad religiosa que ahora aborrecemos y combatimos como contraria a la civilización y el progreso, no podemos menos de envidiar a esos dos tiernos seres que tan de repente vienen a conocer la Verdad y la Luz, que al ser buscada por uno, solo se encuentra después de hojear mucho el libro de la vida. Ellos en los albores de su vida entran ya a formar en las filas de los soldados del progreso y se evaden de las pavorosas influencias de los sectarios del pasado.

Que la Luz existe eternamente en sus inteligencias, que amen la sabiduría, practique la virtud y sean siempre dignos de la grandiosa institución que hoy les cobija bajo su manto; y vosotras, señoras, continuad por el camino que habéis emprendido, no olvidéis que la mujer tiene tanta importancia, que es la llave del porvenir y propagad entre vosotras las ideas regeneradora que aquí sustentamos, inculcadlas en vuestros hijos, y de este modo seréis dignas de la libertad y cumpliréis la gran misión que la Historia parece haberos confiado.


He dicho.



Carta Respuesta a Salvador Allende



Carta Respuesta a Salvador Allende


Oriente de Santiago, 5 de agosto de 1965

Querido Hermano,
Salvador Allende.
Presente


La Cámara del Medio de la respetable Logia "Hiram"N.-65 ha conocido y comentado latamente la comunicación que habéis enviado, solicitando vuestra Carta del Retiro de las Columnas del taller, por las razones que exponéis con tanto detalle y claridad.

No podemos dejar de expresaros que, a parte del natural sentimiento de los primeros instantes hemos experimentado una legitima complacencia al advertir en vuestra pieza una identificación tan precisa y concordante con nuestras propias convicciones, además de su hondo contenido doctrinario, de su fraternal y sugerente redacción y de constituir una verdadera invitación a un trabajo de reflexión seria y ponderada.

Es tanto más valioso vuestro planteamiento cuanto que, no solo los hermanos de la Logia "Hiram" son los que comparten estas inquietudes, sino que varias Logias de éste y otros Valles están precisamente examinando en detalle las características herméticas de nuestras disciplinas actuales y la escasa resonancia y penetración que la Orden tiene en el mundo exterior.

La Gran Logia de Chile, por otra parte, oficialmente ha iniciado un proceso de revisión de los objetivos y fines de la Doctrina y de la Constitución Masónica, y está estimulando en todos nuestros ambientes, la sistematización responsable de las nuevas aspiraciones de los Hermanos que, como nosotros, nos sentimos un poco defraudados ante la inoperancia o esterilidad relativa de nuestra actividad institucional.

Particularmente en la Logia "Hiram" estimamos que nuestro sistema doctrinario, nuestra integración en la filosofía iniciática y el ejercicio constante de la investigación y búsqueda de la verdad, han sido los pilares fundamentales de la FrancMasonería en los tres siglos de su historia moderna. 

Aun más, la severidad de nuestros ritos y nuestra liturgia, siguen manteniendo vigencia en toda su dimensión. 

Pero si bien es cierto que tales bases fundamentales se establecieron y formularon trascendentemente en una etapa histórica determinada, y que pudieron imponerse en el transcurso del desarrollo de este ciclo, ahora no satisfacen suficientemente la realidad actual, cuya urgencia imperativa obliga a nuevas actitudes realistas y objetivas, frente a la concepción del mundo y al carácter que conceden las generaciones jóvenes a nuestro sentido de la vida.

La Orden, pues, no puede constreñir su existencia a formas exclusivamente tradicionales (por más que estas continúen siendo valederas), sino que, sobre ellas, debe proyectar genuina contemporaneidad y consistencia. 

Podréis advertir, en consecuencia, que vuestras preocupaciones son compartidas y coincidentes con las de todos los miembros de estas Columnas y que, con las diferencias pertinentes que puede otorgar un estudio más extenso de los problemas que plantea el verdadero SER de la Orden, estamos también comprometidos a impulsar esta segunda era, para que refleje las verdaderas y autenticas necesidades y aspiraciones de nuestro medio social y cultural, que los Masones llamamos: mundo profano.

No es nuestro propósito referirnos en detalle a los conceptos de vuestra extensa "plancha", ni rebatir algunas observaciones formales que vos habéis formulado en ella, sino que deseamos expresaros, enfáticamente, que reafirmamos nuestra convicción de que la Francmasonería es una institución perfecta en su sentido ontológico y que adherimos a su filosofía racionalista y positiva, alerta a la lucha contra el dogma y el error; que reconocemos su posición evolucionista por excelencia y por definición, y que afirmamos que ella puede constituirse en un arbitro idóneo en el devenir o desarrollo de la humanidad, de sus fenómenos colectivos y de las ideas.

Concordamos en que, en su cometido, la Orden tiene dos ámbitos: uno hermético, regido estrictamente por normas constitutivas, y otro exotérico, sometido a los cambios y variaciones de la humanidad.

En el primer círculo trabajamos como elite, para conseguir el perfeccionamiento de la individualidad, elevada a plano idealizado, con el fin de lograr -mediante la acción inteligente y singular de sus adeptos- ciertas influencias y penetración rectoras que requiera la sociedad.

No significa por cierto, como bien lo apuntáis, que esta actividad de la Orden en el plano temporal pudiese operar una transformación de ella y, desnaturalizándola, convertirla en un partido político. 

El principio que informa la declaración constitucional de que "la Francmasonería no es una secta ni un partido" tiene sentido, inteligencia y alcance de prescindencia en lo que concierne a la política contingente, local o nacional; pero esta idea, contenida en esa declaración, no la constriñe respecto a su actitud frente a los grandes movimientos ideológicos que sacuden al universo. 

En segundo lugar, como institución que ha adoptado el método evolucionista, debe encausar sus acciones conforme a la dinámica de las leyes que impulsan y gobiernan los fenómenos sociales, económicos, políticos y culturales, sin que sea aceptable adoptar una actitud meramente espectadora del devenir.

Sus grandes postulaciones: la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, nunca han sido ni podrán constituir conceptos puramente académicos para la Masonería, por cuanto nuestra Augusta Orden propugna e idealiza la individualidad "Corrigiéndola y Perfeccionándola" mediante métodos que conduzcan necesariamente a su realización íntima y autentica y, luego, a su normal interrelación con la Sociedad; esto es, al perfeccionamiento de la Personalidad.

Los atributos de la persona, involucrados todos en el concepto rector de la Libertad, obligan a que su ejercicio se haga de tal manera que no hiera la individualidad de los demás, concretándose de este modo el principio de los Francmasones del ser "iguales entre sus semejantes".

Por último, Querido Hermano Allende, proclamemos una vez mas los designios humanistas de la Orden y, sin necesidad de ahondar en su definición y procedimientos, exaltemos la Fraternidad y los deberes que ella impone, en el concepto y la acción.

Reclamemos de la Orden, eso si, la consecuencia que debe existir entre estas dos actividades, y contribuyamos inteligentemente a definirlas en la realidad.

A este respecto, permítasenos una digresión iterativa (que tiende a repetirse): la Francmasonería inició su historia en la época en que, razonablemente, la individuación constituía la mas segura garantía del progreso del hombre y de la sociedad en que vertía sus contenidos.

Pero desde aquella época, la evolución normal de los conglomerados comunitarios (mas o menos indistintos) ha desplegado aceleradamente su desarrollo hasta hoy día en que, según los análisis de la sociología, se han convertido propiamente en "entidades orgánicas", diferentes en sus cualidades, en su desarrollo y en su trascendencia, de la pura "individualidad"

Las comunidades se mueven con leyes características (solo hace poco tiempo formuladas) y muestran en su progresión una dinámica que obedece a necesidades independientes y que utiliza procedimientos propios para el logro de sus fines de superación o de superioridad, y para el establecimiento de su satisfacción y seguridad, que los hombres deben concebir como permanentes.

Ahora bien, si la Francmasonería entrega, según hemos repetido, una metodología sabia y racional para conseguir los objetivos de la individuación (inculcando además, a sus adeptos, lo legitimo que constituye para ella el "sentimiento de comunidad"), creemos que esta metodología no alcanza a ser adecuada para confrontar directamente las nuevas entidades orgánicas que hemos llamado comunidades.

No nos creemos capaces, en este momento actual, de influir en tales cuerpos colectivos solo con las herramientas tradicionales, de orden singular, que existe en nuestros Talleres, por muy amplio que sea su grado de uso; ni siquiera de tener una visión fidedigna y útil de la forma como se efectúan los movimientos de integración o como se producen las reacciones que emergen de ellas.

Solamente estamos conscientes de su composición, de ciertos estados de injusticia en que sobreviven, de los grupos de presión exógena e internas que interfieren y de algunas de sus vagas formulaciones de necesidades; por mas que dispongamos poderosamente del amor fraternal que ellas merecen o requieren, mas que sus propios componentes individualmente considerados.

El diagnostico de esta situación, las contingencias de su acontecer contemporáneo y futuro, y la manera de influir favorablemente sobre cada una, con el tesoro de nuestra doctrina y nuestras virtudes, constituyen una de las mas grandes empresas a la que la Masonería moderna debe abocarse con urgencia.

A los compromisos asumidos en nuestros trabajos esotéricos, debemos impostergablemente sumar este otro compromiso: el de la responsabilidad práctica de las futuras actividades de los Hermanos, que nos permita llevar la generosa semilla de la Granada, el limpio ejemplo de nuestra vida institucional, y una inteligente y decidida programática hasta el seno mismo de ese fenómeno social.

Estamos, como veis, en una actitud y postura de autocrítica, renovando nuestro vigor para reforzar las acciones de la Orden, sugiriendo estas profundas transformaciones en el ámbito exotérico o pragmático.

Deberemos, además, modificar la composición de nuestros cuadros, eliminando las vacantes estériles de nuestra organización interna, eligiendo hombres que posean la aristocracia del esfuerzo dignificador, la consecuencia y adhesión irrestricta a los postulados de la Orden y haciendo todo lo posible porque los Masones probados, como vos, nos sigan prestando el valor de su aporte y la sabiduría de su experiencia.

Consideramos finalmente que, en nuestra posición y en la vuestra, Querido Hermano Salvador Allende, no hay diferencias, así como no existe antinomia entre los principios de nuestra venerable institución y las aspiraciones enunciadas, que se yerguen impostergables, con existencias de satisfacción urgente, para el logro de la justicia y la felicidad de la comunidad.

Por cuanto os hemos dicho, por el reconocimiento de vuestra valía, de vuestra inteligencia y de vuestra adhesión fraternal, y habiéndose reafirmado una vez mas la coincidencia de nuestros planteamientos y el compromiso de llevar adelante un programa doctrinario de acción consecuente, la Sublime Cámara del Medio de la respetable Logia "Hiram" N.-65 acordó, por unanimidad, rechazar la Carta de Retiro presentada por vos.

Esperando vuestro pronto reintegro a las actividades del Taller, os saludan afectuosamente, vuestros adictos Hermanos.

Luis Holguín Blanco
Venerable Maestro Logia "Hiram" 65

Juan Venegas Quevedo
Secretario


Tomado del libro "Allende Masón", de Juan Gonzalo Rocha.
 Editorial Sudamericana.



La Historia Oculta de la Masonería

LA HISTORIA OCULTA DE LA MASONERÍA

Para los historiadores, la masonería nació en 1717 gracias a los pastores protestantes ingleses James Anderson y J. T. Desaguliers, pero es lógico que sus ritos y creencias estuvieran inspiradas en creencias muy anteriores cuyos orígenes siguen en disputa ¿Proceden acaso de los Antiguos Misterios Paganos, del templo del Rey Salomón, de los Templarios o de los Masones Operativos de la Edad Media?


En el Museo Británico se conservan dos de los documentos masónicos más antiguos que se conocen. Parecen remontarse a 1390 y 1450 respectivamente. El primero recibe el nombre de Manuscrito Regius, y el segundo es llamado Manuscrito Matthew Cooke. Tiene dos partes, conocidas como «la Historia» y «los Cargos Antiguos», que formaban parte de las Regulaciones generales masónicas compiladas en 1720, y que James Anderson utilizó también como material de referencia en sus Constituciones tres años antes. En el mejor de los casos, entonces, las primeras menciones masónicas datan del siglo XIV. ¿Es esa la antigüedad de la poderosa sociedad o existe un origen anterior, mítico y misterioso? 

El ocultista pionero Eliphas Levi nos recuerda una leyenda masónica que relaciona los orígenes de esta institución con un manuscrito del siglo VIII sobre la construcción del templo de Salomón y su arquitecto Hiram Abiff. 

El mítico templo era un auténtico tratado de geometría que reproducía en sus estructuras simbólicas los diferentes planos o niveles del cosmos. Su verdadera importancia es más bien alegórica. Así, esta construcción no sería más que una reproducción de la bóveda celeste donde el Sol es el rey y el altar apuntaría a la constelación de Aries. Algo que queda patente en la Epístola a los hebreos (9,24) cuando dice que «no entró Cristo en un santuario hecho por la mano del hombre, imagen del verdadero, sino en el cielo mismo».

Aún hoy, la decoración de las logias masónicas representa en su techo la bóveda celeste y, a su alrededor están los signos del zodiaco. La Biblia dice que para la construcción del templo de Jerusalén fueron necesarios 153.300 trabajadores, divididos jerárquicamente en tres grados: 70.000 aprendices, 80.000 oficiales o compañeros y 3.300 maestros. Asegura la leyenda que se reconocían entre sí por medio de palabras secretas, señales y toques, diferentes para cada categoría. Según la tradición masónica, Hiram completó la construcción del templo en siete años y, después, fue asesinado a golpes. «Cuando la construcción del templo de Salomón llegaba a su fin –explica a AÑO/CERO el erudito masónico Mario Pérez Ruiz–, tres compañeros desearon conocer los secretos de los maestros y así disfrutar de ese grado y al no conocer la palabra secreta asesinaron a golpes a Hiram Abiff». 

Los asesinos enterraron el cadáver lejos de Jerusalén y Salomón ordenó que nueve maestros lo buscaran… Y lo hallaron. Para reconocer el lugar donde fue sepultado plantaron allí una rama de acacia. 


El relato de la muerte de Hiram guarda relación simbólica con Osiris. El arquitecto del templo de los judíos fue asesinado en la puerta occidental del templo, que es donde se pone el Sol. En la mitología egipcia los Salones del Amenti, regidos por el dios de la muerte y la reencarnación, están situados, también, en Occidente. Osiris se levanta de entre los muertos en el norte, que en la mitología egipcia está regida por Leo. Hiram Abiff es levantado de entre los muertos mediante un estrechamiento de manos masónico denominado la presa del león. Y, finalmente, tanto en los misterios masónicos como en los egipcios el «dios» que ha resucitado es enterrado en una colina y señalizado con un árbol. 

La entrada al templo de Salomón estaba flanqueada por dos columnas conocidas con los nombres de Jachim y Boaz, a la guisa de los obeliscos que hacían lo propio en los templos egipcios. Las inscripciones que se hallan, por ejemplo, en el obelisco egipcio situado en el Central Park de Nueva York, mostrarían símbolos masónicos de tiempos de Tutmosis III. Lawrence Gardner asegura que Hiram Abiff retomó la costumbre egipcia de situar pilares a la entrada de los templos cuando situó Jachin y Boaz en el Templo de Salomón. Su interior era hueco y estaba pensado así para salvaguardar los archivos y los textos de las normas de los constructores. 

Para los historiadores masónicos no es coincidencia: «Toda luz viene de Oriente; toda iniciación de Egipto», dejó escrito Cagliostro, fundador del Rito de la masonería egipcia. Hoy, el recuerdo de la luz de Egipto sigue fascinando a muchos masones, que no dejan de soñar con el esplendor y la perfección de las pirámides o los templos de la civilización faraónica.

SUFÍES, SABEOS Y TEMPLARIOS

No obstante –nos recuerda Gérard Galtier– para la mayoría de francmasones, la Tierra Santa es la de Jerusalén y lo que convendría reconstruir es el templo de esa ciudad. Y es que, en efecto, Salomón guarda la llave que permite abrir los secretos de la moderna francmasonería. Ya desde el siglo XVIII, varios autores sugirieron que el origen de la masonería había que buscarlo en los templarios. Según las teorías de estos estudiosos, esta fraternidad de monjes-guerreros fundada en 1118 habría permanecido encerrada nueve años en el templo de los judíos y tras una rápida expansión por Europa habría sido responsable de la financiación de buena parte de las catedrales góticas. ¿Acaso el movimiento masónico tomó su iniciativa de los templarios? 


El célebre escritor Robert Graves deduce que la masonería fue introducida en Europa, y concretamente en Escocia, bajo la apariencia de un gremio de artesanos gracias a los templarios. Esta Orden habría recuperado en Tierra Santa abundante documentación islámica y judía, de ahí que algunos especialistas perciban en las enseñanzas masónicas cierta influencia sufí. 

El traductor de las Mil y una noches, Sir Richard Burton, definió al sufismo como el pariente oriental de la masonería. Más lejos llega Idries Shah al concluir que «Boaz» y Salomón no fueron israelitas sino arquitectos sufíes. De hecho, Salomón es venerado por el Islam como un profeta. Pero Jorge Blaschke y Santiago Río aclaran que los sufíes no son su origen primigenio. Las raíces de sus enseñanzas radicarían en los sabeos, una secta de artesanos y comerciantes que profesaban una doctrina helenística atribuida a Hermes y que se concentraron en la Alta Mesopotamia y al noroeste de Alepo entre los siglos IX y XI. Practicaban un comunismo iniciático que propagaba un ritual de compañerismo, un entendimiento entre cuerpos de un mismo oficio. En su opinión, la reforma de la masonería en Londres, a principios del siglo XVIII, cometió un grave error, ya que confundió con hebreos los términos sarracenos, desvirtuando la antigua tradición sufí. 

CONSTRUCTORES DE CATEDRALES

Pero la mayoría de historiadores coincide en que los inicios de la masonería radican en las corporaciones de oficios y constructores medievales. 

«Hablamos de hombres que interpretaban en un sentido muy sutil esa pedagogía de masas que la Iglesia pone en marcha en función de la piedra, ese arte ilustrativo que trataba de transmitirle al pueblo lo que no podía leer porque no sabía», explica Eduardo R. Callaey. «Cuando ves un pórtico románico es un libro que trata de transmitir cosas. A lo largo de la historia de la humanidad construir siempre ha tenido una connotación sagrada porque lo que se erigían eran templos. Lo demás no ha perdurado. Lo que ha llegado hasta nosotros es la piedra de los zigurats, las pirámides, los grandes templos de Oriente. Por lo tanto, siempre hubo una connotación sagrada en el oficio de construir». En su opinión, esa responsabilidad recayó durante el Medievo en las órdenes monásticas y, en especial, en la benedictina (ver entrevista). En efecto, bajo la dirección de los grandes abades aparecerán las primeras expresiones de una arquitectura renovada que mostrará sus posibilidades en el arte románico y estallará con toda su potencia en el gótico. Bajo su protección encontraremos también las primeras evidencias de una masonería primitiva, fruto de la renovación del conocimiento y las técnicas de la construcción.

Los benedictinos primero y más tarde los cistercienses, dominarán la construcción. Cada convento es una colonia donde, además de dedicarse a la práctica de la piedad, se estudian las lenguas, la teología y la filosofía, se ocupan activamente de la agricultura y se ejercitan y enseñan todos los oficios… Los abades trazan los planos y dirigen su construcción, estableciendo de este modo una corriente de inteligencia entre los conventos. 

Si Callaey está en lo cierto, la espiritualidad de Occidente subyace en las raíces del esoterismo judeocristiano y el trabajo iniciático de refinar la «piedra bruta» –símbolo central de la doctrina masónica– encuentra un antecedente directo en la acción de «cuadrar la piedra», planteada por los grandes maestros benedictinos como alegoría de la construcción del «hombre espiritual», apto para la tarea de erigir sobre la Tierra el reflejo de la Ciudad Sagrada, la mítica Jerusalén Celeste. Esto no deja de ser una tremenda ironía a la luz de la actitud combativa que siempre ha demostrado la Iglesia frente a la masonería.

Para demostrarlo, el historiador argentino esgrime fuentes de época y escritos históricos, como un manuscrito de Wilhelm de Hirsau, uno de los más grandes abades constructores de la Orden Benedictina en el siglo XI, en el que se hace referencia al mandil y a su profunda significación. 


Xavier Casinos asegura que los masones gozaban además de privilegios que no tenían otros artesanos, como la libertad o franquicia de trasladarse de un lugar a otro para realizar su trabajo. Por eso se les llamaba también francmasones o freemasons (albañiles libres). Esa movilidad, en cualquier caso, dio lugar a los signos secretos, con objeto de reconocerse entre sí cuando acudían a una nueva construcción. 

Durante el siglo XVII tuvo lugar el proceso de transición que llevó a los gremios de constructores a convertirse en la masonería tal y como la conocemos en la actualidad. Es decir, abandonó su operatividad para transformarse en una sociedad filosófica que mantenía buena parte de la simbología medieval, como el compás, la escuadra, el mandil y la plomada. Con el nacimiento de esta masonería especulativa sus miembros ya no deberán construir una catedral, sino una humanidad mejor a partir del templo interior de cada masón. 

El caballero Ramsay introdujo la «hipótesis templaria», más adecuada para la nobleza del siglo XVIII que el carácter burgués de las Corporaciones de Oficio, y dio nacimiento al sistema conocido hoy como Rito Escocés Antiguo y Aceptado. A partir de entonces, se introdujo un nuevo elemento de controversia entre quienes abrazaron el origen templario de la institución como fundamento histórico de la Orden y quienes intentaron sostener su origen en los constructores de catedrales. 






ROSSLYN Y EL SECRETO DE LOS MASONES ESCOCESES

Esta discusión, que ya lleva más de dos siglos, se ha visto incentivada en los últimos años con la aparición de numerosos libros, tanto históricos como debidos a los defensores de este origen templario de la Masonería. Muchos creen haber encontrado en la capilla de Rosslyn el nexo definitivo que uniría el destino de la Orden del Temple y los maestros canteros. 

Según los escritores británicos Christopher Knight y Robert Lomas, el punto de partida de la francmasonería hay que buscarlo aquí, porque los miembros de la familia Saint Clair de Rosslyn se convirtieron en los Grandes Maestres hereditarios de las Artes, Gremios y órdenes de Escocia y ostentaron el cargo de Maestre de los Masones de escocia hasta finales del siglo XVIII. 

La capilla de Rosslyn se halla a 16 Km de Edimburgo. Fue erigida entre 1440 y 1490 por William Saint Clair y sus paredes y columnas parecen esconder un conocimiento ancestral transmitido a través de generaciones. La relación entre los templarios y Rosslyn se remontaría a los tiempos de la primera cruzada. Henry Saint Clair participó en ella junto al fundador del Temple Hugues de Payns, casado con su sobrina Catherine. A su regreso recibirá el título de barón. Aunque su nombre no figura entre los nueve fundadores de la Orden del Temple, es evidente que ambos mantenían estrechos vínculos. 

La hipótesis de Knight y Lomas plantea que William Saint Clair, conocedor de que los manuscritos supuestamente recuperados por los templarios en el Templo de Salomón habían sido guardados en Escocia, construyó Rosslyn para custodiarlos y establecer una Nueva Jerusalén. Esto, naturalmente, supone admitir que los templarios no viajaron a Tierra Santa para defender a los peregrinos sino con un propósito más bien arqueológico. Por esa razón, nueve hombres (como los que hallaron el cuerpo de Hiram) permanecieron nueve años encerrados entre sus muros. Muchos expertos han reparado en la persistencia de esta clave numérica: el 9. Resulta que la novena letra del alfabeto hebreo es la Tav (la Tau griega). Esta letra, representada por el noveno sefiroth cabalístico (Yesod o Fundación) se relaciona con la serpiente y el secreto de la sabiduría. Pero es que, además, la marca de la tau era la que los cainitas llevaban sobre la frente cuando Moisés se encontró con ellos. En la capilla de Rosslyn, curiosamente, los catorce pilares han sido dispuestos de tal manera que los ocho del lado este trazan la forma de una triple Tau. Sospecho que Hugues de Payns y sus ocho freires fundadores ignoraban los códigos y el significado de lo hallado en el Templo y, por ello, tuvieron que recurrir a la ayuda de cabalistas judíos y sabios islámicos, a través de su protector san Bernardo de Claraval, el reformador del Císter.

Dos siglos después la simbología había sido desvelada y puesto a salvo en la capilla de Rosslyn. Este santuario sería por tanto una evocación del templo de Salomón, con torres y un enorme techo central de forma curva sostenido por arcos. Una reconstrucción del templo que estaría adornada con simbolismo nazareo (secta religiosa contemporánea a Jesús cuya etimología viene de Custodio o Conservador) y templario encaminado a dar cobijo al «secreto». 

Cuando las logias escocesas decidieron elegir una Gran Logia para su administración, convinieron que sir William Sinclair (descendiente directo por línea paterna del constructor de la capilla) ocupara el cargo vitalicio de gran maestre. 


EL RETORNO DE LA ANTIGUA ALIANZA

En seguida surgieron desacuerdos en el seno de la masonería inglesa. Tras el establecimiento de la Gran Logia de Londres se formaron dos grupos: los «antiguos» y los «modernos». A estos últimos les preocupaba que los antiguos hubieran decidido preservar el patrimonio jacobita (Partidario del derecho divino de los monarcas. Ver próximo artículo) y la amenaza que ello suponía para la casa Hannover, de corte protestante. 

Los jacobitas veían en la leyenda de Hiram, en el tercer grado de su rito, una alegoría sobre el asesinato de Carlos I Estuardo, como si los símbolos hubieran sido tomados de la conjura que tramaron los partidarios de este rey para vengar su muerte y colocar en el trono a su hijo. Aunque, según refiere Gerard de Nerval, una versión muy similar de la leyenda de la muerte de Hiram se escuchaba en los cafés de Estambul en forma de cuentos.

Esto abre un serio interrogante acerca del origen de la ceremonia más importante de la francmasonería, aunque tal vez la fuente original del grado de maestro resida en las abadías pues, como nos aclaró Callaey, existe una llamativa semejanza entre esta ceremonia de exaltación y los votos del monje benedictino en su última etapa de ordenación. Esto significaría un retorno a la Antigua Alianza con los católicos jacobitas, quienes introdujeron muchos elementos centrales de los rituales con base templaria y explicaría la abundante presencia de eclesiásticos en la francmasonería del siglo XVIII. .


Colaboraciòn del Q.'.H.' Francisco Montejo
Del Or.'. de Tabasco


EL REY SALOMÓN


EL REY SALOMÓN
Alquimista, Mago E Iniciado


En su artículo La geometría secreta del Templo de Salomón, Manuel Figueroa nos dice acerca del rey que mando erigir el colosal Templo de Jerusalén: "El interés por el conocimiento de la forma o la estructura del templo es, en realidad, el interés por el conocimiento hermético de Salomón que personifica la sabiduría de la Tradición de todas las edades. De acuerdo con el Talmud -recopilación de la tradición oral judía y base de la religión judía ortodoxa-, Salomón era experto en Cábala. 

También tenía profundos conocimientos de Alquimia y Necromancia y era capaz de controlar demonios elementales, obteniendo de ellos buena parte de su sabiduría. En su Clavículas Salomonis o Claves del Rey Salomón trabajo en el que presumiblemente se exponen los secretos mágicos obtenidos por Salomón y empleados por él en la conjuración de espíritus- se arroja luz sobre los rituales iniciáticos masónicos.

McGregor-Mathers, fundador de la Golden Dawn, reconoce la posibilidad de que se tratara de un mago en el más amplio sentido de la palabra. Hipótesis que basa en las afirmaciones del historiador judío Flavio Josefo, quien hizo especial mención a los trabajos mágicos y dotes sobrenaturales de este rey.

Todo lo cual se encuentra asimismo reflejado en muchas tradiciones orientales que subrayan, entre otras muchas, las facultades mágicas de Salomón, como se indica frecuentemente, por ejemplo, en Las mil y una noches. Pero este misterio monarca encierra aún más sorpresas. Así por ejemplo, los alquimistas medievales estaban convencidos de que conocía los procesos secretos de Hermes Trismegisto y que, gracias a ellos, llegó no sólo a multiplicar los metales, sino también a fabricar la piedra filosofal. 

Y se dice también que Salomón sabía cómo controlar la "esencia incorpórea del espíritu universal", conocimiento que lo habría asistido en la construcción del Templo. Por otro lado, y de acuerdo con los antiguos rabinos, Salomón habría sido, paralelamente, un iniciado de las escuelas mistéricas, siendo su templo un lugar de iniciación que. 

Tanto las gradas como los pilares situados a ambos lados del pórtico, los querubines babilónicos y todo el arreglo de las alcobas indican, de hecho, que el templo habría sido erigido de acuerdo a patrones tomados de Egipto. Michel Lamy nos recuerda en La otra historia de los templarios que Salomón hizo también erigir unos santuarios para unas "divinidades extranjeras". Consagró en particular unos templos a Astarté, "la abominación de los sidonios" y a Milkom, "el horror de los amonitas".

Según el canon místico, siempre han existido sobre la Tierra una serie de hombres santos que han accedido al trato íntimo con la deidad. De ellos, el que alcanza la posición más alta entre sus contemporáneos es el "polo" de su época, siendo los demás intermediarios. El "polo" es un individuo misterioso que, desconocido y nada conspicuo, se mezcla con la humanidad. Como un atractor extraño alrededor del cual todo converge, en él se encarna el significado y el espíritu de una época. ¿Pudo ser Salomón el "polo" del judaísmo?

El templo de Salomón y su enigmático arquitecto

En el seno de la primera monarquía terrestre se elevó el primer templo a Dios. La Biblia recoge claramente las tradiciones según las cuales fue el propio Yahvé -al que identificaban como Dios- quien, en última instancia, ordenaba cuándo, quién y cómo se había de construir el Templo. Así, en el Libro Primero de las Crónicas, el rey David declaraba: "Oídme, hermanos míos y pueblo mío: había decidido en mi corazón edificar una casa donde descansase el Arca de la Alianza de Yahvé y sirviese de escabel de los pies de nuestro Dios. 

Ya había hecho yo preparativos para la construcción, pero Dios me dijo: "No edificarás tú la Casa a mi nombre, pues eres hombre de guerra y has derramado sangre".Para esta misión, de entre todos los hijos de David Dios elegiría a Salomón: "Y Él me dijo: "Tu hijo Salomón edificará mi Casa y mis atrios, porque le he escogido a él por hijo mío y yo seré para él padre".

Y así fue. Cuando Salomón quiso alzar el templo, pidió ayuda al rey de Tiro, Hiram, ya que tal edificación requería un arquitecto experimentado en las técnicas y conocedor de la doctrina secreta de los números y de las formas. De ahí que el monarca enviara a Hiram-Abiff el fundidor, para que se hiciera cargo de la sagrada obra. Pero como en todos los hechos acaecidos en épocas remotas, en los que no se sabe muy bien donde termina la historia y donde comienza la leyenda, las circunstancias iniciales no están nada claras. 

Michel Lamy, en su obra La otra historia de los templarios nos dice que "fue sin duda edificado hacia el año 960 a.C., al menos en su forma primitiva. Salomón, que deseaba construir un templo para mayor gloria de Dios, había establecido unos acuerdos con el rey fenicio, que se había comprometido a proporcionarle madera (de cedro y de ciprés). Éste le enviaría también trabajadores especializados: canteros y carpinteros reclutados en Guebal, donde los propios egipcios tenían por costumbre reclutar a su mano de obra cualificada. El templo se elevó en el monte Moriah y su construcción tardó siete años. Fue uno de los edificios más sagrados que jamás hayan existido en la Tierra. 

La geometría secreta con la que fue erigido por Hiram había sido heredada por el propio arquitecto, cuyo probable origen es develado por Heckethorne en su libro Las sociedades secretas de todos los tiempos y países. Según Heckethorne, Hiram habría sido descendiente directo de la línea de Caín, lo cual podría explicar la creencia de que el templo había sido realizado por demonios -o elementales- sobre los que tanto Hiram como el propio Salomón ejercían cierto control. Pero ocurrió que la esposa del rey Salomón se enamoró de Hiram, el arquitecto del templo, éste cayó en desgracia ante los ojos del rey y, finalmente, murió asesinado. 

Esto no quiere decir que el rey tenga algo que ver con tal asesinato. Sin embargo, antes de morir dijo Hiram que tendría muchos descendientes que completarían su trabajo, es decir, que construirían otros templos. Y, en este sentido, son muchos los estudiosos que están convencidos de que esos descendientes fueron los templarios, ya que ellos mismos se consideraban los arquitectos y custodios de la "fórmula secreta". De cualquier forma es esta una cuestión muy confusa también, pues dice Michel Lamy al respecto: "El arquitecto Hiram, según la leyenda, murió a manos de unos compañeros celosos a quienes había negado la divulgación de determinados secretos. 

Como consecuencia de la desaparición de Hiram, Salomón envió a nueve maestros en su busca. Nueve maestros, como los nueve primeros templarios, en busca del arquitecto de los secretos". En aquella época se creía que el Templo de Jerusalén unía el Cielo y la Tierra y que los ritos que allí se desarrollaban reforzaban está asociación; por tanto, cualquier desviación en el servicio del templo podía tener consecuencias catastróficas. 

El Templo de Salomón, construido en el siglo X a.C., se convirtió así en algo esencial no sólo para la imaginería religiosa judía, sino también para el simbolismo cristiano en siglos venideros. En el 587-586 a.C. fue arrasado hasta los cimientos por Nabucodonosor. Restaurado alrededor del 500 a.C. por Zorobabel, fue nuevamente destruido, para ser reconstruido una vez más por Herodes "El Grande", no mucho antes del nacimiento de Jesús. El tercer templo fue abatido finalmente por los romanos en el año 70 d.C., ocupando en la actualidad su antiguo lugar la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada del Templo.

Dice Michel Lamy sobre las reliquias que se custodiaban en el Templo: "Si bien la mayor parte de los objetos sagrados habían desaparecido en el momento de las diversas destrucciones, y principalmente durante el saqueo de Jerusalén por Tito, hubo uno que, aún habiéndose volatilizado, no parecía haber sido sacado de allí. 

Ahora bien, había sido para albergar dicho objeto por lo que Salomón hizo construir el Templo: el Arca de la Alianza que guardaba las Tablas de la Ley. Una tradición rabínica citada por Rabbí Mannaseh ben Israel (1604-1657) explica que Salomón habría hecho construir un escondrijo debajo del propio Templo, a fin de poner a buen recaudo el Arca en caso de peligro"... Y continúa explicando: "No parece que el Arca hubiera sido robada con ocasión de alguno de los diferentes saqueos o por lo menos, de ser cierto, fue recuperada, según los textos. 

Su desaparición por medio de un robo habría dejado numerosos rastros, tanto en los textos como en la tradición oral. Louis Charpentier nos recuerda a este respecto: "Cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén, no se hace ninguna mención al Arca entre el botín. Hizo quemar el Templo en 587 a.C.". A Charpentier no le cabe ninguna duda acerca de ello: el Arca permaneció en su sitio, oculta bajo el Templo, y los templarios la descubrieron. Esta es una cuestión en la que entraremos en profundidad cuando tratemos los pormenores de la creación de la Orden del Templo.

El código secreto indescifrable

Según ha escrito Jonathan Smith, recordando antiguas creencias, "la Piedra de la Fundación, como en las construcciones mesopotámicas, es el centro exacto del Cosmos, el eje o polo, y fue sobre esta Piedra donde estuvo Yahvé cuando creó el mundo; de esta Piedra surgió por primera vez la Luz (se entiende que esta luz iluminaba el templo, que fue construido sobre la Piedra y cuyas ventanas estaban diseñadas para dejar salir la luz y no para permitir su entrada); de la superficie de esta Piedra se obtuvo, rascando, polvo para crear a Adán; bajo esta Piedra está enterrado Adán; en esta Piedra ofreció Adán el primer sacrificio; sobre esta Piedra Caín y Abel ofrecieron su fatal sacrificio; de esta Piedra vinieron las aguas del diluvio y bajo esta Piedra recedieron". Se creía, en efecto, que bajo la roca fluían las aguas subterráneas, fuerzas del caos que no cesaban de amenazar con engullir el mundo ordenado. La función del Templo era, supuestamente, mantener a raya a aquellas fuerzas. Han sido muchos los exegetas que han tratado de reconstruir teóricamente la estructura del Templo. 

Es el caso del franciscano normando Nicolás de Lyre o el filósofo François Vatable. Incluso el mismo Isaac Newton, subyugado por la magia de la visión de Ezequiel donde se apuntaban las medidas del Templo de Jerusalén, hizo alarde de erudición como teólogo, filósofo, físico y matemático exponiendo sus resultados en Solomon´s Temple. Su intención, dado el carácter simbólico del templo, era conocer su forma para averiguar su significado. Pero ni siquiera un gigante del pensamiento como él, artífice de la Física clásica y de la mecánica celeste, pudo descifrar el mensaje mistérico subyacente en esa misteriosa forma arquitectónica.

 Y es que la sabiduría que el rey Salomón plasmó en la construcción del Templo parece estar más allá de las mediciones y los cálculos matemáticos. Los que más se han acercado a esa fuente que inspiró a Salomón son los masones, cuyos rituales dejan entrever un conocimiento esotérico milenario comparable al que configuró el Templo. Como ilustración de esta herencia espiritual, tenemos los pilares de la masonería, las columnas J y B; columnas de sabiduría y rigor del cabalístico Árbol de la Vida-, que corresponden a los pilares del mismo nombre que sostenían al pórtico del Templo de Salomón y que Hiram-Abiff había hecho forjar en bronce.

Simbología de un edificio mistérico

En su tiempo, Salomón fue la personificación de la sabiduría universal, siendo su Templo la "Casa de la Luz Eterna", nombre que algunos exegetas han querido ver en el propio rey: "Sol-om-on". De acuerdo con las enseñanzas mistéricas, hay tres templos de Salomón. El primero es la "Gran Casa del Universo", en medio de la cual se asienta el Sol, rodeado de sus compañeros artesanos: los doce signos del Zodíaco. Tres luces -la estelar, la solar y la lunar- iluminan este templo cósmico. Acompañado de sus planetas, lunas o asteroides, este Rey Divino se pasea con pompa por las avenidas del espacio.

 Según esta interpretación, Hiram representaría la luz física activa del Sol, mientras que Salomón simbolizaría su refulgencia intelectual y espiritual, invisible pero todopoderosa. El segundo templo simbólico es la "Mansión" o "Catedral del Alma", una estructura invisible cuya comprensión corresponde única y exclusivamente a un arcano masónico supremo. El misterio de este edificio intangible está encerrado tras la alegoría del "Soma Psychon" o "traje de boda", como lo describió San Pablo, las "Vestiduras de Gloria" del gran sacerdote de Israel o la "Túnica Amarilla" de los monjes budistas. 

Según esta última interpretación, el alma, creada a partir de una sustancia ígnea invisible, un metal áureo llameante, habría sido introducida por el maestro masón Hiram-Abiff en el molde de barro (el cuerpo físico), conformando el denominado "Mar Fundido". Así, el Templo del alma humana habría sido construido por tres maestros masones que personifican la sabiduría, el amor y el servicio, y sólo cuando esta operación se realiza de acuerdo con la Ley de la Vida, el espíritu de Dios mora en este lugar sagrado. El templo del alma así concebido es la verdadera "Casa Eterna" y sólo quien es capaz de erigirlo de esta manera está considerado como un verdadero maestro masón.Estas características las reunía en su persona el rey Salomón.





Manuscrito de Edimburgo

Manuscrito de Edimburgo (1696 e∴ v∴)



El manuscrito de Edimburgo es el más antiguo catecismo simbólico que ha llegado hasta nosotros. Este texto, así como muchos otros a los que sirvió de modelo, se refiere a dos temas principales: el simbolismo del templo de Salomón y el secreto.

Algunas de las preguntas que los masones acostumbran a hacer a aquellos que declaran poseer la Palabra de masón, con objeto de reconocerles:
- ¿Sois masón? Responded: Sí.

- ¿Cómo podría estar seguro? Lo sabréis en el tiempo y lugar oportunos. Observad que esta respuesta no debe darse más que cuando estéis en sociedad y no haya masones presentes. Pero si no hay mucha gente allí donde estéis, podéis responder con los signos, toques y otros puntos de la recepción.

- ¿Cuál es el primer punto? Respuesta: dadme el primer punto y yo os daré el segundo. El primero es oír y callar. El segundo, bajo pena de cortaros la garganta. Por ello debéis hacer este signo cuando decís esto.

- ¿Dónde habéis sido recibido? Respuesta: En una honorable logia.
- ¿Qué es lo que hace a una logia justa y perfecta? Respuesta: 7 maestros, 5 aprendices, a un día de marcha de una población, de manera que no pueda oírse ni el ladrido de un perro ni el canto del gallo.

- ¿Nada más hace a una logia justa y perfecta? Respuesta: Sí, 5 masones y 3 aprendices recibidos, etc.
- ¿No hay nada más? Respuesta: Cuantos más hay, mayor es la alegría, y cuantos menos, mejor es la carne.

- ¿Cuál es el nombre de vuestra logia? Respuesta: Kilwinning.

- ¿Cómo está orientada vuestra logia? Respuesta: de este a oeste, como el templo de Jerusalén.

- ¿Dónde estuvo la primera logia? Respuesta: En el atrio del templo de Salomón.

- ¿Hay luces en vuestra logia? Respuesta: Sí, tres, al nor-este, al sud-oeste y en el paso del este. La primera indica al maestro masón, la segunda al vigilante, la tercera al compañero instalador.

- ¿Hay joyas en vuestra logia? Respuesta: Sí, tres, una piedra bruta, una piedra cúbica y un gran óvalo.

- ¿Dónde podría hallarse la llave de vuestra logia? Respuesta: A tres pies y medio de la puerta de la logia, bajo una piedra bruta y un montículo verde. También bajo el pliegue de mi hígado, allí donde yacen todos los secretos de mi corazón.

- ¿Cuál es la llave de vuestra logia? Respuesta: Una lengua bien puesta.

- ¿Dónde está esa llave? Respuesta: En la caja de hueso.

Una vez que los masones os han examinado por medio de todas o de una parte de estas preguntas, y de que hayáis respondido con exactitud y hecho los signos, os reconocerán como aprendiz. Pero no como maestro ni como compañero del oficio. De modo que os dirán: Veo que habéis entrado en la cocina, pero ignoro si habéis entrado también en la sala. Respuesta: He entrado tanto en la sala como en la cocina.

- ¿Sois compañero del oficio? Respuesta: Sí.

- ¿Cuántos puntos hay en el compañerismo? Respuesta: 5, a saber: pie contra pie, rodilla contra rodilla, corazón contra corazón, mano contra mano y oreja contra oreja. Haced entonces el signo del compañerismo dando un apretón de manos, y seréis reconocido como un verdadero masón. Las palabras están en I Reyes, 7, 21, y en II Crónicas, 3, en el último versículo.

Forma en la que se da la Palabra de masón
En primer lugar debéis coger a la persona que debe recibir la palabra y ponerla de rodillas; y después de un gran número de gestos destinados a asustarle, hacedle tomar la Biblia y poned su mano derecha encima. Debéis incitarle a guardar el secreto amenazándole con degollarle en el caso de que rompiera su juramento, (diciéndole que) el sol en el firmamento dará testimonio contra él, así como toda la compañía presente, lo cual provocará su condenación, debido a la cual no dejarán de asesinarle.

Entonces, después de que haya prometido guardar el secreto, le hacen prestar el juramento como sigue.

Por Dios mismo, y a la espera de que deberéis rendir cuentas a Dios cuando os encontréis desnudo ante Él en el gran día (del juicio), no revelareis ningún punto de lo que vais a ver u oír hoy, ni de palabra ni por escrito; no lo pondréis por escrito en ningún momento, ni lo trazareis con la punta de una espada o de otro instrumento sobre la nieve o sobre la arena, y no hablareis excepto con alguien que haya sido recibido masón... ¡Que Dios os venga en ayuda!

Después de que haya prestado este juramento, es alejado de la compañía con el último masón recibido, y una vez se le ha asustado suficientemente haciendo mil gestos y melindres, debe aprender del segundo masón la manera de hacer en lo que concierne a los signos y las posturas y las palabras de su recepción, que son como sigue.

Primero, cuando entre de nuevo en el seno de la asamblea, debe hacer un saludo ridículo, después el signo, y ha de decir enseguida: Que Dios bendiga a esta respetable asamblea. Luego, quitándose el sombrero de una manera verdaderamente excéntrica, que no debe ejecutarse más que en esta ocasión (como por lo demás el resto de los signos), dice las palabras de su recepción de la siguiente manera.

- Yo vengo aquí, yo, el más joven, el último aprendiz que ha sido recibido, pues lo he jurado por Dios y por san Juan, por la escuadra y por el compás, y por el juez universal, a asistir a mis maestros en el servicio a la honorable logia desde el lunes por la mañana hasta el sábado por la noche, para guardar las llaves, so pena de que se me corte la lengua por debajo del mentón, y de ser sepultado en la playa en el límite de las mareas, allí donde nadie lo sepa.

Entonces hace de nuevo el signo trazando con su mano una línea bajo el mentón atravesando la garganta, para significar que ésta le será cortada en el caso de que rompiera su promesa. 

Después todos los masones presentes murmuran la palabra entre ellos, comenzando de manera que finalmente le llegue al maestro masón, quien le da la palabra al aprendiz que se recibe.

Hay de señalar ahora que todos los signos y palabras, como aquellos de los que en otro lugar se habla, pertenecen solamente al aprendiz recibido (masón). Pero para ser un maestro masón o un compañero del oficio, hay algo más que hacer, que se hace como sigue.

En primer lugar, todos los aprendices deben ser alejados de la compañía, y nadie será invitado a quedarse excepto los maestros.

Entonces, aquel que va a ser recibido como miembro de la compañía debe ponerse de nuevo de rodillas, y pronunciar otra vez el juramento que se le ha dado, después de lo cual debe salir de la asamblea con el maestro más joven a fin de aprender las posturas y los signos del compañerismo; entra después nuevamente, hace el signo de maestro y dice las mismas palabras que a su entrada, omitiendo solamente lo del juez universal. 
Luego los maestros murmuran la palabra entre ellos comenzando por el más joven, como antes. Tras esto, el masón más joven debe avanzar y ponerse él mismo en la postura en la que debe el otro recibir la palabra, y dice en voz baja al masón más viejo: Los excelentes maestros y la respetable asamblea os saludan bien, os saludan bien, os saludan bien. Después el maestro le da la palabra y agarra su mano a la manera de los masones. 

Esto es todo lo que debe hacerse para hacer de él un perfecto masón.


The Edinburgh register house ms. 1696, publicado en Harry Carr, The Early masonic catechisms, 1963, reed. por la Kessinger Publishing Company, Kila MT, s. d., p. 31-34. Trad. francesa en Textes fondateurs de la Tradition maçonnique 1390-1760. Introduction à la pensée de la franc-maçonnerie primitive, traduits et présentés par Patrick Négrier, París, Bernard Grasset, 1995.