Como ya hemos revelado en un artículo anterior, Rudyard Kipling era un entusiasta miembro de la Masonería, iniciado en la India y propagador de la filosofía de esta sociedad secreta a través de sus libros. En la obra "Kim" hay varias alusiones a la Hermandad, una de ellas revelando que el propio Kim sería destinado a un orfanatorio masónico, ya que el padre de éste había pertenecido a dicha cofradía. Uno de sus poemas más célebres ("Mother Lodge") revela algunos aspectos de su vieja logia, donde el propio Kipling era el "Segundo Vigilante", una de las tres autoridades principales de una reunión de masones.
El siguiente artículo ha sido extraído de la "Revista Masónica de Chile" de Mayo 1999 y su autoría pertenece al Sr. Manuel Gandarillas de la Logia "Abrazo Fraternal". Este artículo refleja las opiniones del autor, no precisamente las de esta página que no tiene ninguna relación con la Orden Masónica.

"Tú y yo somos las misma sangre"
Mowgli, el niño perdido en la selva y criado por los lobos de la inmortal obra de Rudyard Kipling "El Libro de las Tierras Vírgenes", tiene para los masones y para los scouts, significados profundos que van más allá del cuento y la circunstancia, pues relacionan el desarrollo del ser humano desde su plano material hasta el espiritual mediante el mundo analógico de la selva con la sociedad de hombres.

Breve resumen de la obra
Un niño de casi dos años logra escapar del ataque de un tigre contra su aldea y huyendo hacia la selva, se esconde en la pequeña hendidura de una roca, donde tiene su cubil una familia de lobos, quienes con gran perplejidad sólo atinan a cuidarlo y protegerlo de la fiera que sigue su rastro haciéndole lugar entre sus cuatro cachorros que amamantan. Los animales de la selva hablan y se expresan inteligentemente y en particular, los lobos que lo recibieron, sus padres y hermanos adoptivos. Éstos, aunque el niño es un cachorro de hombre, enemigo de su especie; superior a ellos por su valor y por su razón, deciden incorporarlo, para mayor protección, a su manada, que autodenominan "El Pueblo Libre", y lo llevan al Consejo lugar de reunión de la manada de Seonne, conformada por casi cuarenta lobos, dirigida por el grande y silencioso lobo gris Akela desde la altura de una roca. En la reunión de la Roca el Consejo a la que asistían todos los lobos y otras fieras que acataban la Ley de la Selva, los cachorros eran presentados para ser reconocidos y respetadas sus vidas al transitar por la selva. En el caso de Mowgli, fue cuestionada su incorporación por el tigre Shere Khan, aduciendo que le pertenecía, ya que era una presa que había escapado de sus garras y que, no siendo lobo, mal podría la manada adoptarlo. Ante la duda surgida, Bagheera, la pantera negra, alzó su aterciopelada voz ofreciendo un toro recién muerto por ella que yacía a corta distancia, a cambio de la vida del cachorro humano y su aceptación como miembro de la manada. Akela, el jefe desde su alto sitial, observaba atentamente mientras, periódicamente, lanzaba su aullido: ¡Mirad bien!... ¡Oh, lobos! ...¡Mirad bien! Analizada la conveniencia del trueque, la manada acepta, mientras la pantera triunfadora dirigiéndose al gran tigre cojo le grita: "Este cachorro de Hombre que hoy querías matar, algún día bailará sobre tu piel". Algunas reflexiones Si asimilamos el Consejo de la manada a la tenida de logia (1), a Akela con el Venerable Maestro y el análisis severo con el estudio profundo de la Cámara del Medio para la incorporación de un nuevo miembro, podríamos ver una interesante analogía con la Orden masónica. Pero, no bastó con la ceremonia de incorporación de Mowgli al grupo, fue necesaria una larga y dura educación hasta los siete años para poder desenvolverse como un real miembro del Pueblo Libre. (2) Es entonces cuando hace su aparición el gran oso Baloo (representando al Segundo Vigilante) encargado de la enseñanza de los cachorros, que debió enseñarle la Ley de la Selva. (3) "La caza es solo para alimentarse y no una forma de placer. Que es necesario respetar a los otros pueblos y sus territorios de caza, como ellos lo hacen con nosotros. Un pueblo sin Ley no merece llamarse pueblo y no es digno de tratar con el Pueblo Libre cuyos miembros se reconocen entre si por PALABRAS SAGRADAS (4) y por ende, los cachorros o aprendices deberán conocer las de cada especie. Estas palabras abrirán el corazón y los brazos de todos los hermanos que las escuchen, y que traducidas a todos los lenguajes significan maravillosamente: "TU Y YO SOMOS DE LA MISMA SANGRE". ¿Quiénes pueden tener la misma sangre, sino los hermanos? Esto, desde luego, conlleva un deber fundamental entre ellos: el de asistirse y protegerse en los momentos de necesidad con verdadero fervor. Estas palabras son sagradas, pues contienen la magia de la Fraternidad y pareciera ser el gran mensaje que Kipling quiso legar a toda la Humanidad y en especial a los jóvenes. No es extraño entonces, que Baden-Powell eligiera como modelo utópico de a esta organización en la selva, para enseñar en los niños, jóvenes y adultos el respeto y la admiración por la naturaleza, convirtiendo así a cada uno de ellos en hermanos de la vida y cuidadores de ella. He allí la fuerza del escultismo y he aqui la fuerza de la masonería. Pero nuestro hermano, con gran sabiduría y espíritu crítico social, nos muestra en su obra a un pueblo especial y, aunque sus miembros se parecen extraordinariamente a los hombres, no merecen el respeto del Pueblo Libre ni de sus aliados. Es el mundo de los monos de cola larga que viven en los árboles, los bandarlog. Seres pequeños, carentes de honor y ley, pendientes del quehacer de todos los miembros de la Selva para criticarlos y burlarse de ellos. Viven creyéndose Hombres y ocultan su debilidad, en la masa, pues viven entre las ruinas de una vieja ciudad abandonada, otrora magnífica, a la que llaman Cubiles Fríos. Estos monos capaces de brillantes discursos y fabulosos proyectos, al carecer de valores violan las mismas leyes que crean de un instante a otro y están prestos a enunciar otras de inmediato. Olvidan las promesas solemnes sin ningún remordimiento y su carácter rencoroso y violento los hace destruir lo que han construido. Como se saben despreciados y conscientemente ignorados por los miembros del Pueblo Libre, se mofan de ellos y lanzan desde lo alto inmundicias a su paso. Sólo temen a Kaa, la vieja serpiente pitón de diez metros de largo, la que con sus lentos y calculadores movimientos, danza ante ellos hipnotizándolos para devorarlos pausadamente en la oscuridad. Mowgli, por ignorancia y la reconocida omisión involuntaria de Baloo, acerca de las características de este pueblo, tendrá con ellos una violenta experiencia de la cual sólo se librará con la ayuda de tres leales amigos y consejeros: Baloo, Bagheera y Kaa, que como quizás la trilogía simbólica que conocemos: la Belleza del estudio, la Fuerza del verbo y la Sabiduría de la conciencia cultivada, acompañan al Hombre iniciado en el transcurso de su viaje librándolo de los males y los vicios e impartiendo luz y justicia en la oscuridad de la ignorancia para los necesitados, que ciegos como mariposas nocturnas, giran hasta quemarse en torno a la mentira y el vicio. Kipling, nos dice que la masonería nos prepara para formar las filas del Pueblo Libre y escapar así a la tentadora posición de los hombres Bandarlog, quienes inconscientes del mundo en que viven, por sus intereses y egoísmos personales, destruyen su hábitat y el de los demás seres y, quizás lo más grave, destruyen su propio mundo espiritual, al burlarse de la amistad, de la solidaridad, de la caridad, de la emoción de un amanecer, de las lágrimas de miedo de un niño, de un poema con faltas de ortografía; son los mismos que deforman la fraternidad bajo el signo del oro y reducen el amor a una intrincada combinación química. En síntesis... ¡matan el alma! La vanidad y la mediocridad son socios peligrosos para el espíritu. La mediocridad, ese oscuro punto medio que autoengaña al hombre, es un cáncer que ahoga entre sus numerosos tentáculos a los pobres de espíritu y a los pobres de voluntad. ¿Para qué hacer las cosas bien, si las malas las aceptan o lo que es peor, tienen que aceptarlas? Con su acción, los hombres bandarlog, impregnan de olor a miseria y desidia a todo lo que los rodea, alcanzando a infectar instituciones completas culpando por ello a la raza. Esta actitud, felizmente, no es la que nos brinda un hombre que se siente masón o se siente scout, al contrario, sus ejemplos generosos y abnegados que nos ofrecen a cada instante y nos reconfortan día a día. No hace mucho, escuché decir burlescamente en el mundo profano la frase: "Al amigo todo, al enemigo nada y al desconocido la ley" y me pregunté angustiado: ¿Qué valor tiene entonces la ley?... ¿La cicuta de Sócrates, acaso no valió de nada? En esta época donde la confusión valórica juega al azar con la vida del hombre y del planeta, sería interesante retomar esta obra, releerla con la visión superior del iniciado, analizarla y extenderla a todos en complemento con esa página inmortal del Hermano Kipling: el "Si", ya casi desconocido y así poder decir con sentimiento sincero a todo hombre, a todo río, a todo bosque, a todo ser que encontremos en nuestro sendero...con una sonrisa de vida y los brazos abiertos: "Tú y yo somos de la misma sangre".
(1) Tenida se le llama a la reunión masónica.
(2) Kipling llama "Pueblo Libre" a la Manada. Los masones son "free-masons" (constructores libres), haciendo hincapié en la Libertad y en ser un "hombre libre y de buenas costumbres")
(3) El Segundo Vigilante es el instructor de los aprendices masónicos
(4) En la Masonería se utilizan palabras de pase, toques de manos especiales, etc.